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Peligro latente, crudo estático al fondo del Golfo de México: INE
Un peligro latente representa el crudo en el fondo del Golfo , ya que se desconoce el comportamiento de las corrientes marinas de esa zona
CIUDAD DE MÉXICO (09/SEP/2010).- El Instituto Nacional de Ecología (INE) indicó que 80 por ciento del petróleo derramado en el Golfo de México, que se mantiene estático en el fondo del mar, es un peligro latente porque se desconoce el comportamiento de las corrientes marinas de esa zona.
El director de Investigación sobre Ordenamiento Ecológico y Conservación de los Ecosistemas del INE, Eduardo Peters, dijo que a pesar de que no hay presencia superficial del petróleo por la explosión en una plataforma del British Petroleum, el problema sigue en aguas profundas.
Destacó que como parte de las acciones que lleva a cabo la Semarnat para inspeccionar e investigar la salud de las aguas del Golfo de México, este jueves inició la travesía para llevar a cabo su segunda campaña de monitoreo en la Península Continental de Yucatán.
En entrevista realizada en el buque oceanográfico de la UNAM "Justo Sierra", explicó que se efectuarán los muestreos de la sanidad del agua, sedimentos y biota (plantas y animales).
En el buque que zarpó la noche del miércoles rumbo a Puerto Pogreso detalló que la expedición se denomina Golfo de México Bicentenario (Golmex200), donde investigadores del INE, Cinvestav Mérida, Conagua y del Instituto Mexicano del Petróleo efectuarán dicho muestreo.
Subrayó la importancia de realizar este monitoreo en la zona de Yucatán, porque también quedará como una línea base, un punto de referencia de cambios ambientales en el ecosistema, no sólo por contaminación de petróleo, sino también por cambio climático y otras referencia para saber la salud del ecosistema.
El investigador del INE planteó que por el movimiento de las corrientes de la Península de Yucatán, desde un principio de la explosión se pensó que el crudo superficial podría llegar a esa península, por ello ahora la expedición se efectuara en esas aguas.
De ahí la importancia de esta segunda campaña de monitoreo, porque no se sabe aún cómo se irá degradando la mancha de petróleo que se mantiene a más de mil 100 metros de profundidad en las aguas de Loussiana, que conforman entre 70 y 80 por ciento del crudo derramado, y abarca 35 kilómetros de largo por 300 de ancho.
"Hay poco información sobre las corrientes profundas del Golfo de México, y esa gran cantidad de petróleo ahí está, por eso la ocupación de ver si va a moverse y va a afectar aguas mexicanas".
Ante esa situación sostuvo que aunque no hubo evidencias de crudo en la superficie, aún está el pendiente porque dicho "crudo que se mantiene estático y no se está degradando, es petróleo casi fresco que está en una especie como de gelatina".
No se puede cantar victoria frente a ese daño ecológico que provocó el derrame, porque aún se tienen que ver varios aspectos, como lo que sucederá con la fauna migratoria que se traslada por las zonas afectadas que vienen a México, como tortugas marinas, aves, mamíferos, el tiburón ballena.
"Si esa fauna está contaminada vendrá a dejar descendencia intoxicada que puede dar seguimiento en la nueva generación", donde está incluidas especies de importancia comercial como el atún de aleta azul.
Situación que también se reflejaría en forma negativa en pesquerías importantes que se verían afectadas en su actividad o incluso en la pérdida de nuevas generaciones por la contaminación de huevos o larvas, dijo.
Reiteró que hasta el momento no hay evidencias para decir que ha llegado a aguas mexicanas ese derrame, sin embargo la única manera de saberlo es con el monitoreo sobre el ecosistema que se llevan a cabo.
El director de Investigación sobre Ordenamiento Ecológico y Conservación de los Ecosistemas del INE, Eduardo Peters, dijo que a pesar de que no hay presencia superficial del petróleo por la explosión en una plataforma del British Petroleum, el problema sigue en aguas profundas.
Destacó que como parte de las acciones que lleva a cabo la Semarnat para inspeccionar e investigar la salud de las aguas del Golfo de México, este jueves inició la travesía para llevar a cabo su segunda campaña de monitoreo en la Península Continental de Yucatán.
En entrevista realizada en el buque oceanográfico de la UNAM "Justo Sierra", explicó que se efectuarán los muestreos de la sanidad del agua, sedimentos y biota (plantas y animales).
En el buque que zarpó la noche del miércoles rumbo a Puerto Pogreso detalló que la expedición se denomina Golfo de México Bicentenario (Golmex200), donde investigadores del INE, Cinvestav Mérida, Conagua y del Instituto Mexicano del Petróleo efectuarán dicho muestreo.
Subrayó la importancia de realizar este monitoreo en la zona de Yucatán, porque también quedará como una línea base, un punto de referencia de cambios ambientales en el ecosistema, no sólo por contaminación de petróleo, sino también por cambio climático y otras referencia para saber la salud del ecosistema.
El investigador del INE planteó que por el movimiento de las corrientes de la Península de Yucatán, desde un principio de la explosión se pensó que el crudo superficial podría llegar a esa península, por ello ahora la expedición se efectuara en esas aguas.
De ahí la importancia de esta segunda campaña de monitoreo, porque no se sabe aún cómo se irá degradando la mancha de petróleo que se mantiene a más de mil 100 metros de profundidad en las aguas de Loussiana, que conforman entre 70 y 80 por ciento del crudo derramado, y abarca 35 kilómetros de largo por 300 de ancho.
"Hay poco información sobre las corrientes profundas del Golfo de México, y esa gran cantidad de petróleo ahí está, por eso la ocupación de ver si va a moverse y va a afectar aguas mexicanas".
Ante esa situación sostuvo que aunque no hubo evidencias de crudo en la superficie, aún está el pendiente porque dicho "crudo que se mantiene estático y no se está degradando, es petróleo casi fresco que está en una especie como de gelatina".
No se puede cantar victoria frente a ese daño ecológico que provocó el derrame, porque aún se tienen que ver varios aspectos, como lo que sucederá con la fauna migratoria que se traslada por las zonas afectadas que vienen a México, como tortugas marinas, aves, mamíferos, el tiburón ballena.
"Si esa fauna está contaminada vendrá a dejar descendencia intoxicada que puede dar seguimiento en la nueva generación", donde está incluidas especies de importancia comercial como el atún de aleta azul.
Situación que también se reflejaría en forma negativa en pesquerías importantes que se verían afectadas en su actividad o incluso en la pérdida de nuevas generaciones por la contaminación de huevos o larvas, dijo.
Reiteró que hasta el momento no hay evidencias para decir que ha llegado a aguas mexicanas ese derrame, sin embargo la única manera de saberlo es con el monitoreo sobre el ecosistema que se llevan a cabo.