Cultura

La dignidad de los vencidos, según David Toscana

El escritor mexicano presenta una inmersión en la imaginación y la experiencia humana a través de la novela histórica “El ejército ciego”

Para David Toscana, “El ejército ciego” no es una novela histórica en el sentido convencional. Es, más bien, una inmersión en la voz, la imaginación y la experiencia humana llevadas hasta sus límites. Así lo expresó el escritor mexicano ayer tras darse a conocer como ganador del Premio Alfaguara de Novela 2026. 

En un encuentro con medios, Toscana subrayó que el núcleo de su libro no reside únicamente en un episodio del pasado, sino en la construcción de una voz colectiva capaz de otorgar sentido a la tragedia, de transformar el silencio de la historia en un territorio vivo para la literatura.

La historia se sitúa en el siglo XI, cuando el emperador bizantino Basilio II ordenó cegar a miles de soldados búlgaros derrotados. Para Toscana, ese episodio, apenas registrado por la historiografía, habría un territorio natural para la ficción. “No puedo hacer una crónica histórica porque la historia no existe. Solo sabemos que fueron cegados y que el zar murió al ver a su ejército”, compartió. 

“Después no hay nada. Un historiador polaco decía que esto no era materia para historiadores, sino para novelistas. Ahí está la tragedia griega completa. Yo quise llenar ese vacío con literatura”.

De ahí que el libro adopte la forma de una fábula y no de una reconstrucción documental: “Hubiera sido muy aburrido tratar de reconstruir lo que pasó de forma realista. Quería convertir esa escena histórica tan trágica en otra cosa: en belleza, en dignidad, en voces que tienen algo que decir. Los ciegos no son solo derrotados: son personajes con individualidad, con heroísmo posible”.

En el centro de esa reconstrucción imaginaria se encuentra una voz coral. El narrador, “Cosaro, el escriba”, es apenas uno entre muchos. Toscana explicó que la novela se arma como un coro de testimonios, fragmentos y relatos que circulan como si se contaran de boca en boca. Esa polifonía no diluye la individualidad, sino que la hace visible. En medio de la masa anónima de un ejército derrotado, cada personaje conserva una dignidad propia.

“‘Cosaro, el escriba’, es uno de los personajes de la novela. De algún modo intuimos que es el que tiene más mano a la hora de narrar, pero las narraciones son como de varias voces, como si la novela se fuera completando con episodios que se cuentan quizá en una taberna, quizá como un chisme, quizá como una tragedia”, explica el autor. “La voz es la de muchos ciegos. A quince mil hombres les arrancan los ojos y empiezan a hablar de su experiencia de la ceguera, una experiencia compartida que ya no importa tanto quién la cuenta, sino que se cuente”.

“Por más que haya miles de personajes, la novela siempre se centra en el individuo. Es el individuo el que tiene peso, el que puede ser derrotado o sublimado. Como en los griegos, como en el Quijote, la literatura no da discursos, sino ejemplos humanos que el lector va descubriendo”.

El tema de la guerra aparece entonces como un laboratorio extremo de la condición humana, más que como un simple marco narrativo. “A mí me interesa la guerra no porque me guste, sino porque en la literatura es el lugar donde el ser humano es llevado al límite”, señala el autor. “A veces no me comunico tanto con novelas donde la crisis es una relación de pareja; la guerra es un laboratorio de pasiones mucho más radical. Por eso me gusta leerla y, de vez en cuando, escribirla”. 

En ese mismo sentido, el poder se vuelve una figura abierta a múltiples interpretaciones, sin equivalencias directas con la política actual. “No quise convertir a Basilio II en un símbolo obvio de nada contemporáneo. Un personaje, cuando está bien construido, se vuelve metáfora por sí mismo. Cada lector lo leerá distinto. Esa es la magia de la literatura”. 

En esa apertura reside también la dimensión humanista del libro. “Tendemos a decir que el ser humano es miserable porque destruye. Pero también crea cosas maravillosas: poesía, música, arte. Yo escribo porque vengo de admirar al ser humano por su capacidad de creación. Los escritores construimos nuestras historias con lo malo -la guerra, la traición, el crimen-, pero al convertirlo en arte aparece algo luminoso”, finalizó.

Obra completa del autor 

Novelas

  • “Las bicicletas”. (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1992).
  • “Estación Tula”. (Joaquín Mortiz, México, 1995).
  • “Santa María del Circo”. (Plaza & Janés, México, 1998).
  • “Duelo por Miguel Pruneda”. (Plaza & Janés, México, 2002).
  • “El último lector”. (Mondadori, Barcelona, 2005).
  • “El ejército iluminado”. (Tusquets, 2006).
  • “Los puentes de Königsberg”. (Alfaguara, México, 2009).
  • “La ciudad que el diablo se llevó”. (Alfaguara, México, 2012; Candaya, 2020).
  • “Evangelia”. (Alfaguara, 2016).
  • “Olegaroy”. (Alfaguara, 2017).
  • “El peso de vivir en la tierra”. (Alfaguara, México, 2022; Candaya, España, 2022).

Cuentos

  • “Lontananza”. (Joaquín Mortiz, México, 1997).
  • “Brindis por un fracaso”. (Editorial Aldus/CONACULTA, México, 2006).

CT

Temas

Sigue navegando