Cultura

Acervo privado de Raúl Padilla inaugura la temporada del MUSA

La colección del fundador del museo se vuelve patrimonio público en una exposición que abre el programa 2026 y revela su visión cultural

La historia de un museo también puede contarse a través de las obras que alguien decidió atesorar en silencio. En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA), esa historia adquiere ahora un matiz público: por primera vez se exhibirá el acervo artístico que perteneció a Raúl Padilla López, figura central en la creación y consolidación del recinto.

La exposición “Colección MUSA. Acervo Raúl Padilla López” abrirá el programa expositivo 2026 del museo. Reúne 21 obras -dibujos, grabados, litografías y pinturas- que formaron parte de la colección privada del exrector y promotor cultural, y que hoy se integran oficialmente al patrimonio universitario gracias a la donación realizada por su familia. Será inaugurada este jueves 19 de febrero a las 19:00 horas y permanecerá abierta al público hasta el 31 de mayo.

Para Moisés Schiaffino, director del MUSA, la incorporación del acervo no solo enriquece la colección, sino que permite entender mejor el origen del museo. “El museo cumple 32 años. Se fundó en 1994 a partir de una pequeña colección fundacional de 36 piezas de 34 artistas jaliscienses que trataban de reflejar la escena artística de ese momento”, dice en entrevista para EL INFORMADOR. “Desde entonces, el museo no es solo un espacio que exhibe exposiciones; su vocación más fuerte es la misión educativa a través del arte, como parte de la función sustantiva de la universidad, que es la educación”.

Bajo esa premisa, cada incorporación al acervo debe dialogar con esa misión formativa. La llegada de las piezas de Padilla López, explica Schiaffino, responde a esa coherencia histórica. “La familia decidió donar las piezas para que el museo las preserve y las difunda. Es un acto simbólico: las obras que formaban parte de la colección personal del fundador ahora se vuelven parte de la colección pública. Tenemos el compromiso de compartir lo que resguardamos y ponerlo al servicio de la comunidad y de otras instituciones”, asegura.

El proceso de integración fue, en palabras del director, orgánico. Trino Padilla se acercó con la idea,  se analizaron cuáles piezas podían integrarse por su peso académico y artístico, se realizaron los avalúos y dictámenes necesarios, y finalmente se incorporaron. “Estamos muy contentos de presentarlas ahora al público y arrancar con ellas el programa expositivo del año”, dice Schiaffino.

Un coleccionista cercano a los artistas

Entre las piezas destacan composiciones de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera, así como obras de Ana Luisa Rébora, Javier Arévalo, Rafael Coronel, Kraeppellin, Jorge Martínez y Jorge Navarro, entre otros artistas vinculados con la escena jalisciense y nacional. Las 21 obras permiten entrever la sensibilidad de Padilla López como coleccionista. Más que apostar por un repertorio distante, su acervo revela afinidad con creadores locales y con figuras fundamentales del arte mexicano.

“A través de estas piezas te das cuenta de que estaba preocupado por apoyar a los artistas locales. Hay obra de Ana Luisa Rébora, Jorge Martínez, Jorge Navarro, y también de los tres grandes maestros. Eso consolida la colección del museo como un referente del arte en Jalisco y del patrimonio universitario”.

Entre las piezas emblemáticas se encuentra una obra de Kraeppellin -figura entrañable de la escena cultural tapatía- que, según relata Schiaffino, fue un obsequio directo al entonces rector. “Fue un regalo personal y habla del agradecimiento que le tenían los artistas. Tenerla aquí es también contar esa relación cercana entre creador e institución”.

Aunque la colección completa del museo supera ya las 700 piezas, la institución mantiene la política de activar periódicamente su acervo sin convertirlo en una muestra permanente fija. “Siempre hay exposiciones relacionadas con la colección. En este caso, decidimos presentar juntas las piezas más recientes que se integran. Tener todo expuesto de manera permanente implicaría sacrificar espacios para otros proyectos”, dice el director del MUSA.

Memoria y proyección

La apertura del acervo Raúl Padilla López no es únicamente un acto de memoria, sino una afirmación del presente del museo. El director reconoce el peso simbólico de iniciar el año con estas piezas. “El museo le debe su existencia a la iniciativa de Raúl. Claro que se rodeó de un equipo que lo ayudó a construirlo, pero la chispa nace de una persona. Presentar estas obras es también celebrar esa visión y proyectarla hacia el futuro”, menciona.

Con la inauguración del 19 de febrero a las 19:00 horas, el MUSA no solo exhibirá nuevas incorporaciones, sino que invitará al público a recorrer una parte íntima de la historia cultural reciente de la Universidad de Guadalajara: la mirada personal de quien apostó por convertir el arte en una política institucional y en un espacio abierto para la ciudad.

Un museo de todos 

En paralelo al arranque del nuevo programa expositivo, el museo mantiene vigentes diversas muestras que continúan atrayendo a públicos distintos. “Los libros de Barcelona. Diseño y edición” permanecerá abierta hasta el 1 de marzo, ofreciendo un recorrido por la tradición editorial y gráfica de la capital catalana. Por su parte, “Doncella-Madre-Sabia. La mujer en la Colección Grodman” amplió su periodo de exhibición y podrá visitarse hasta el 12 de abril, misma fecha en que concluirá “Orden salvaje”, de Rocío Sáenz, propuesta que dialoga con el cuerpo y la naturaleza desde una perspectiva contemporánea.

En el marco de la exposición “Los libros de Barcelona. Diseño y edición”, el viernes 20 de febrero a las 17:00 horas se realizará el taller “Portadas para llevar. Toda buena historia comienza desde el exterior”, impartido por Paulina Márquez. La actividad es gratuita y requiere registro previo, abierto a partir del 16 de febrero.

CT

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