Cultura

Un viaje por tres siglos de música inglesa en la Filarmónica de Jalisco

La selección de obras propone un diálogo entre épocas que, lejos de presentarse como mundos aislados, revelan conexiones profundas dentro de la tradición musical británica

Tres siglos de historia musical inglesa se entrelazan en el nuevo programa de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, una propuesta que recorre desde el barroco tardío del siglo XVIII hasta el sinfonismo del siglo XX. La selección de obras —de William Boyce, Edward Elgar y Benjamin Brittenpropone un diálogo entre épocas que, lejos de presentarse como mundos aislados, revelan conexiones profundas dentro de la tradición musical británica.

Para José Luis Castillo, el director de la orquesta, el programa no es simplemente una sucesión cronológica de estilos, sino una forma de mostrar cómo ciertos lenguajes musicales continúan dialogando a lo largo del tiempo.

“En efecto, fue un lapso de tiempo muy importante en el que el Reino Unido no tuvo presencia de grandes compositores, por lo menos compositores tan reconocidos como los que habían tenido otros lugares de Europa", explica el maestro. "Pero en el caso de si existe continuidad, yo particularmente creo que sí. De hecho, por ejemplo, Britten recurre a relecturas de formas, incluso de formas de la tradición musical británica: formas clásicas, formas barrocas, incluso formas renacentistas. De tal manera que se cierra un ciclo muy bonito con el programa que tocamos”.

El concierto reúne tres momentos clave del desarrollo musical inglés: el barroco tardío representado por William Boyce, el romanticismo sinfónico de Edward Elgar y la modernidad del siglo XX encarnada por Benjamin Britten. Cada uno pertenece a contextos estéticos distintos, pero el programa sugiere que existe una continuidad estilística que permite escuchar la tradición inglesa como un proceso histórico en evolución.

Ese contraste estilístico también implica retos interpretativos para la orquesta. Pasar del lenguaje barroco al romanticismo y posteriormente a la modernidad exige modificar la forma en que se construye el sonido orquestal. “Creo que es importante que la orquesta busque el sonido de cada pieza, de cada autor, o mejor dicho, de cada momento. Y no al revés: no hacer un mismo sonido para todo”, dice Castillo.

En el caso de la música de WilliamBoyce, el desafío consiste en acercarse a un repertorio que fue escrito antes de la consolidación de la orquesta moderna. La interpretación contemporánea debe encontrar un equilibrio entre el conocimiento histórico y las posibilidades de los instrumentos actuales. 

“Para tocar Boyce estamos pidiendo, por ejemplo, tocar de una manera distinta, con una técnica, una velocidad de arco que remite a modelos interpretativos de la época", dice José Luis Castillo. "Por otra parte, hemos hecho un trabajo muy importante de articulación, que en el barroco tardío —como es el caso de Boyce— era realmente fundamental. También estamos haciendo un trabajo de ornamentación: de hacer esos adornos, esas apoyaturas, esas florituras que estaban tan en boga en la época barroca y que no necesariamente tenían por qué estar escritas en la partitura”.

La noche de Britten y el heroísmo de Elgar

El programa también incluye la célebre Serenata para tenor, corno y cuerdas de Benjamin Britten, una de las obras más poéticas del repertorio británico del siglo XX. La pieza está construida a partir de una serie de poemas sobre la noche, lo que plantea un desafío interpretativo particular: traducir en sonido una atmósfera cargada de simbolismo y ambigüedad.

“En este caso tenemos una pieza maravillosa. Todos y cada uno de los poemas nos dan pautas interpretativas suficientes como para poder abordar esta pieza, que es una belleza realmente extraordinaria”.

La segunda parte del programa está dedicada a la Sinfonía núm. 1 de Edward Elgar, una de las obras más emblemáticas del sinfonismo inglés. A diferencia de una lectura fragmentaria por movimientos, el director subraya la importancia de entender la obra como una arquitectura completa.

“Hay que pensarla por toda la arquitectura de la pieza, como bien dices. Si nos damos cuenta, esa primera gran idea se desarrolla a lo largo de los cuatro movimientos. De tal manera que es importante entender la sinfonía como una unidad”.

Elgar construye la sinfonía a partir de un motivo noble y heroico que reaparece transformado a lo largo de toda la obra, creando una sensación de continuidad narrativa. Esa estructura exige que la dirección mantenga una tensión musical constante desde el inicio hasta el final.

“Es una sinfonía en ese sentido muy clara. El discurso musical es importante tenerlo claro y plantearlo desde un principio”.

Aunque la tradición sinfónica romántica inglesa a menudo se percibe como menos influyente que la alemana o la francesa, el director considera que esa percepción ignora la riqueza histórica de la música británica. “No estoy tan de acuerdo con eso, aunque sí es cierto en parte. Es verdad que Inglaterra no fue, durante el romanticismo, uno de los países con mayor desarrollo sinfónico. Pero hay que pensar también que el sinfonismo romántico ocupó muy poco tiempo en la historia de la música. La tradición de las islas británicas es enorme. Pensemos en la polifonía del Renacimiento inglés, en el barroco, en todo el virginalismo inglés. Y, por supuesto, hoy el Reino Unido es una de las grandes potencias en composición”.

Con este programa, la Filarmónica de Jalisco propone una mirada panorámica a la evolución de la música inglesa, mostrando cómo estilos aparentemente distantes comparten una misma tradición cultural. Para el director, el resultado ha sido especialmente estimulante para los músicos de la orquesta. “Sí, está muy rica. Realmente nos la estamos pasando muy bien. Además, en este caso muchas de las obras no las habían tocado antes los maestros. Algunos sí, pero para muchos es un repertorio nuevo y eso da mucho gusto”, finalizó.

MF

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