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Tapatías Voleibol: El sueño que se forjó desde el amor

El deseo de sanar un corazón herido dio paso al nacimiento al equipo que compite en la Liga de Voleibol Profesional de México

Dicen que no hay amor más grande que el de los padres por sus hijos, y el señor Héctor Oroz es prueba de ello. El empresario, propietario de la exposición Audio Car -la número uno en México en su rubro-, fundó el equipo Tapatías, que actualmente compite en la Liga de Voleibol Profesional de México (LVP), con un objetivo muy claro: cumplir el sueño de su hija Miranda, quien siempre anheló convertirse en jugadora de alta categoría.

Desde muy pequeña, Miranda destacó en el voleibol. Su estatura, adaptabilidad y talento en la cancha la llevaron a la Selección Jalisco, donde fue capitana durante los seis años que estuvo. Ella fue, por mucho tiempo, la mejor jugadora en su categoría, lo que le permitió ser beneficiada con una beca por parte de una universidad estadounidense, misma que le abrió las puertas para soñar en grande.

Sin embargo, su paso por Estados Unidos no resultó como esperaba. El nivel de las voleibolistas de dicho país era abrumador, y no es para menos: se trata de la disciplina en equipo número uno entre mujeres de preparatoria y universidad en ese país, con una infraestructura más que consolidada. Muy distinto a México, donde durante mucho tiempo no fue un deporte en el que una mujer pudiera profesionalizarse.

En consecuencia, Miranda no tuvo el protagonismo que deseaba y aunque tuvo un 30% de juego, necesitaba más. Regresó a México, totalmente desilusionada y con una depresión que puso a trabajar a su papá, quien hizo todo lo que estuvo en sus manos para sacarla del bache emocional en el que se encontraba. 

“Ella traía un valor como capitana. Después de venirse de Estados Unidos, sintió la presión por las críticas que recibió aquí. La gente comentaba que la habían corrido, pero Miranda simplemente decidió regresarse. En todo ese proceso, alguien me comentó sobre meter un equipo a la Copa Federación, la cual estaba reglamentada por la Federación Mexicana, y así nació Tapatías”, comentó Héctor Oroz. 

Si bien en diciembre pasado se anunció la creación de la LVP, arrancando oficialmente con sus actividades el 17 de enero del 2026, el club Tapatías tiene un recorrido más amplio con una historia de poco más de 10 años, ya que nació en noviembre del 2015.

FRASE

“Para mí el poder vivir esto con mi papá es una bendición. Yo creo que muchas niñas o deportistas les gustaría poder compartir su pasión con alguno de sus papás, entonces para mí es una realidad”.

Miranda Oroz, jugadora de Tapatías

Visitan Puebla en la séptima fecha

La actividad de la campaña 2026 de la Liga de Voleibol Profesional continúa este fin de semana y las Tapatías, con marca de 7-4, visitan a las Guerreras de Puebla, a las que enfrentarán hoy y mañana en el Gimnasio Miguel Hidalgo de la Angelópolis, buscando consolidar su segunda posición en la clasificación general.

Las Tapatías juegan de local en el Gimnasio Joly Ramírez de la Perla Tapatía. EL INFORMADOR/J. Acosta

MÁS ALLÁ DE LA LVP

Un proyecto que es sólido

Tapatías consiguió su lugar en la Liga Mexicana, torneo semiprofesional en el que, durante ocho años, se consolidó como uno de los equipos más fuertes de Jalisco. Más allá de la competencia, el proyecto se enfocó en la formación de talento y en el impulso del deporte en el estado, por lo que se creó una escuela para que niñas y niños practicaran la disciplina de manera estructurada.

“Al día de hoy tenemos 800 niñas y niños que son base de la escuela de Tapatías y Tapatíos en el estado de Jalisco. De hecho, un socio es papá de una de las niñas con las que empezamos en 2017 y que hoy integra la Selección Nacional Sub-19, siendo líder del equipo”, señaló el empresario.

Cuando surgió la propuesta de crear una liga profesional, Héctor Oroz se sumó al proyecto y Tapatías fue uno de los seis equipos fundadores de la LVP.

“Desde hace cinco años la Federación buscaba una Liga profesional, pero la inversión era alta y había poco patrocinio. Este año se hizo un esfuerzo más serio. Iban a ser ocho equipos, al final fuimos seis, lo cual es positivo para el primer año”, explicó.

El directivo destacó la inversión requerida, que supera el millón de pesos mensuales, y reconoció a Coronelas de Durango, Leonas de Guanajuato, Freseras de Irapuato, Gigantes de Aguascalientes y Guerreras de Puebla, franquicias fundadoras del circuito profesional.

Ya en la LVP, la directiva armó un plantel competitivo con talento nacional y extranjero. La franquicia cubre sueldos, vivienda, alimentación, fisioterapeuta, traslados y gimnasio, priorizando el bienestar integral de las jugadoras.

Miranda Oroz sabe que tiene que liderar con el ejemplo. EL INFORMADOR/J. Acosta

MIRANDA OROZ

Con la responsabilidad en sus hombros

Miranda reconoce que toda su vida quiso convertirse en una jugadora de voleibol profesional. En la actualidad, su sueño se convirtió en realidad, pese a que hubo momentos de incertidumbre, como la depresión en la que cayó después de regresar de Estados Unidos o las múltiples operaciones de rodilla por las que ha tenido que pasar. 

“Desde chiquita siempre tuve muy claro que yo quería mi universidad fuera del país, entonces cuando me regreso de Estados Unidos sí fue un golpe emocional muy fuerte, porque yo sentía que todo lo que podía hacer en el voleibol se había derrumbado. Pero de un momento tan vulnerable salió algo bonito que surgió del amor de un papá a su hija”.

“El que se creara una Liga profesional fue un sueño hecho realidad, porque yo veía las Ligas de otros países y que se haya dado en México para mí es algo inexplicable. Aparte vengo de dos años fuera por unas operaciones de rodilla, entonces el hecho de que se haya alineado todo con mi regreso es como la cereza del pastel y, sobre todo, en un escenario como este, es indescriptible.”

Ser parte del equipo en el que tu papá es el presidente no es sencillo. Miranda sabe que debe de dar su mejor rendimiento por la responsabilidad que recae sobre sus hombros, además de encargarse de silenciar a quienes han sido detractores.

“Para mí el poder vivir esto con mi papá es una bendición. Yo creo que muchas niñas o deportistas les gustaría poder compartir su pasión con alguno de sus papás, entonces para mí es una realidad. Obvio tiene cierta presión y, sobre todo, por comentarios que algunas personas hacen porque dicen que yo juego sólo porque mi papá es el presidente. Por un lado es cierto, digo el equipo nació por el amor hacia mí, pero sé que el talento lo tengo”.

Lorena Riascos aprovechó la oportunidad que se le ofreció de jugar profesionalmente en México. EL INFORMADOR/J. Acosta

LORENA RIASCOS, JUGADORA EXTRANJERA

Un sacrificio que vale la pena

Lorena Riascos es una de las extranjeras que fueron contratadas en Tapatías para fortalecer el equipo, brindándole mayor profundidad en la plantilla y favoreciendo la competencia interna. Pese a que siempre quiso pertenecer a una Liga profesional, confesó que no le fue sencillo tomar la decisión de venir a México porque tuvo que dejar a su hija de seis años para alcanzar su meta.

“Soy colombiana, pero resido en Chile. Un profesor con el que estuve el año pasado en la liga argentina me llamó para que me viniera a México. Me dolió un montón venirme porque tengo una hija de seis años. Lo pensé mucho, pero era la primera Liga profesional y sé que va a quedar para la historia, entonces toda mi familia me motivó para que viniera para acá y así fue que decidí convertirme en jugadora de Tapatías”, dijo.

“No es fácil ser mamá y deportista profesional. El voleibol es mi pasión, entonces no puedo elegir entre ser mamá y jugar voleibol. Allá en Chile entreno y acá ya soy una jugadora profesional, aunque no estoy con mi hija, ella entiende que soy deportista y es súper feliz con la mamá. De hecho, ella también lo practica, así que no hay problema con eso”.

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