Flor Silvestre: la mayor enseñanza que le dejó a todo el clan Aguilar, según Majo Aguilar
La cantante reveló en una entrevista televisiva el consejo íntimo que marcó a su familia artística y definió su manera de entender la música
Hablar de la familia Aguilar es recorrer tres generaciones de historia del espectáculo mexicano. Desde los legendarios Antonio Aguilar y Flor Silvestre, pasando por sus hijos Pepe y Antonio Jr., hasta llegar a las primas Ángela y Majo Aguilar, la dinastía ha sabido mantenerse vigente sin perder identidad, conquistando al público con talento y carisma.
Detrás de ese legado hay una enseñanza clave que, según Majo Aguilar, marcó a toda la familia. La cantante lo reveló en una reciente entrevista en el canal colombiano Caracol Televisión, donde apareció acompañada de su hermana melliza Susana para hablar de las particularidades de crecer en un clan artístico tan reconocido.
Ambas hablaron con especial afecto de su abuela Flor Silvestre, pues fue con quien más pudieron convivir. Cabe recordar que ella falleció en 2020 y que, para cuando Antonio Aguilar murió, las mellizas tenían apenas 13 años.
Susana, quien optó por mantenerse alejada de la vida artística, evocó las historias que su abuela le contaba sobre el mundo del cine y sobre su vida junto a Antonio Aguilar, considerado uno de los últimos grandes ídolos charros de México.
Majo, en cambio, sí siguió el camino de la música y hoy suma logros como dos nominaciones al Grammy Latino. En la entrevista compartió el consejo que alguna vez recibió de doña Flor y que se ha convertido en una guía permanente en su carrera.
Según relató, un día en que su abuela la escuchó practicar vocalizaciones, se le acercó y le dijo: "Qué bueno que estás aprendiendo técnicas, pero no tienes que cantar bonito. Tienes que cantar sintiendo, para que los demás puedan sentir".
No fue la única vez que Flor Silvestre influyó de manera decisiva en su destino. En otra ocasión, Majo confesó que su abuela fue incluso más determinante que su padre al inicio de su carrera. Aunque él nunca le puso obstáculos, fue doña Flor quien cubrió la mitad del costo de su primer disco, Tributo, dedicado precisamente a honrar la memoria de sus abuelos.
Eso sí, la ayuda vino acompañada de una condición muy al estilo Aguilar: para recibir el apoyo económico, Majo debía conseguir por su cuenta un concierto. Un empujón al ruedo que terminó de definir su vocación.