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Edgar Ramírez presenta en Guadalajara “Aún es de noche en Caracas”, cinta filmada desde el exilio

El largometraje llegará a las salas de cine el próximo 5 de febrero, con estreno programado en toda la República mexicana y en otros países de América Latina

El actor y productor venezolano Edgar Ramírez visitó Guadalajara para presentar ante medios de comunicación la película Aún es de noche en Caracas, un thriller en el que participa también como productor. El encuentro formó parte de las actividades de difusión de la cinta, que tuvo su primera proyección en América Latina durante el 23er Festival Internacional de Cine de Morelia.

Dirigida por Marité Ugás y Mariana Rondón, la película se sitúa en una Caracas atravesada por la crisis social y política. La historia sigue a Adelaida, una mujer que, tras la muerte de su madre, regresa a su casa y la encuentra ocupada por una milicia violenta. En ese contexto, debe tomar decisiones que ponen en riesgo su identidad para poder sobrevivir, mientras el entorno que la rodea se desintegra.

Durante su diálogo con la prensa, Ramírez explicó el vínculo personal que lo une al proyecto y el motivo por el que la historia tuvo un impacto inmediato en su vida. “Esta película es muy importante para mí personalmente porque no sólo habla de la tragedia que ha destruido a mi país en los últimos 25 años, sino de lo que ocurre cuando una persona se despierta y se da cuenta de que el mundo como lo conocía ha desaparecido”, señaló. En ese sentido, añadió que se trata de una experiencia que, aunque ocurre en un contexto específico, se repite en distintas regiones y momentos históricos.

Aún es de noche en Caracas está basada en la novela La hija de la española, de la escritora venezolana Karina Sainz Borgo, una obra centrada en la diáspora venezolana. Ramírez recordó el recorrido internacional del libro y cómo llegó a sus manos. “Fue una novela que no tuvo precedentes: el manuscrito se tradujo a más de 20 idiomas y ganó premios importantes en Francia, Italia y España. Yo la leí gracias a mi socio mexicano, quien me habló del proyecto y me propuso adaptarla”, explicó.

El actor relató que el acercamiento inicial a la obra coincidió con un momento personal complejo. Recién convertido en exiliado político por su postura frente al régimen venezolano, dudó en involucrarse en una historia que abordaba directamente la ruptura con su país de origen. “Me sentía herido y pensaba que no tenía la fuerza emocional para contar una historia sobre lo que le había pasado a mi país y, en consecuencia, a mí”, recordó. Sin embargo, decidió retomar el proyecto, contactar a la autora y reunirse con ella en Londres para obtener los derechos de la adaptación, proceso que se concretó en 2019.

La producción de la película se vio interrumpida por la pandemia, lo que retrasó su realización. Finalmente, el rodaje se llevó a cabo en México durante 2024. Ramírez subrayó que no fue posible filmar en Venezuela y que la cinta se construyó desde el exilio. “Es una película hecha en el exilio, sobre el exilio, y eso para mí es muy significativo”, afirmó. Añadió que, aunque la historia se desarrolla en Caracas y los personajes son venezolanos, su planteamiento trasciende fronteras.

El proyecto reunió a un equipo integrado por talento latinoamericano. Las directoras Marité Ugás y Mariana Rondón venezolana y peruana respectivamente; la protagonista es interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes, y el resto del elenco está conformado por actores venezolanos que viven fuera de su país. De acuerdo con Ramírez, esta composición refuerza el sentido del relato. “Es una historia sobre la devastación de un país hecha por personas que también han tenido que salir del suyo”, expresó.

El actor también destacó el papel de México en la realización de la película. Señaló que se trata de su primera experiencia como productor y que el país fue clave para concretar el proyecto. “La película se filmó completamente en México, con talento mexicano que puso su trabajo en contar una historia sobre la tragedia de otro país”, dijo. En ese contexto, agradeció la apertura del país para acoger producciones de personas perseguidas o desplazadas. “México se proyecta una vez más como un puerto seguro, una tradición histórica que tiene un peso importante en este tipo de proyectos”, apuntó.

Para Ramírez, aunque la historia se sitúa en Venezuela, su sentido es universal. “Esto pudo haber ocurrido en Alemania en los años treinta, en Irán en los setenta, en Ruanda o en Bosnia en los noventa. Es una historia que tenía que hablar desde un lugar específico, pero con un mensaje que pudiera reconocerse en otros contextos”, explicó.

Aún es de noche en Caracas llegará a las salas de cine el próximo 5 de febrero, con estreno programado en toda la República mexicana y en otros países de América Latina.

CT

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