¿Comer aguacate tras un coraje es malo? Esta es la realidad
Cuando uno hace un gran coraje, el intestino se contrae, como casi todo el resto de nuestro cuerpo
De cara a la ola de calor y a sus habituales platillos frescos, como el ceviche, el aguachile y demás mariscos, muchas personas acostumbran a comer aguacate, bien sea solito o en guacamole. Sin embargo, cierto es que con todas las cosas que están pasando en el mundo y de forma personal, es normal que se nos vaya uno que otro susto o gran coraje, ¿qué tan cierto es que comer aguacate haga daño? En esta nota te revelamos algunos de sus mitos.
A pesar de que esta creencia es incorrecta e infundada tiene un razonamiento válido detrás que vale la pena aclarar. Resulta que —como parte del funcionamiento de nuestro sistema digestivo— el hígado produce bilis; la cual se almacena en la vesícula biliar, que está conectada tanto al hígado, como al intestino delgado, en su parte más superior o cercana al estómago.
Durante el proceso de digestión, cuando el bolo alimenticio, que viene del estómago y por lo tanto es muy ácido por haber estado en contacto con el ácido clorhídrico en el gastro o estómago, llega al intestino se vierte sobre la bilis. Esto ayuda a neutralizar la acidez del bolo alimenticio y evita que éste dañe las paredes intestinales causando irritación, dolor y sangrados, como los que son típicos en la gastritis, las hernias, el reflujo, y, como consecuencia de todas ellas, las úlceras. La bilis sirve también para ayudar a romper y digerir mejor las grasas.
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La bilis; una amiga o tu auténtica némesis
La señal para que la vesícula vierta la bilis en el intestino es cuando éste comienza a moverse porque ha caído en él una cantidad importante de comida en proceso de digestión.
Cuando uno hace un gran coraje o sufre un gran miedo, el intestino se contrae, como casi todo el resto de nuestro cuerpo, que se pone en un estado de alerta especial. La vesícula se “confunde” con estas contracciones, creyendo que se trata de las normales asociadas al la digestión y vierte la bilis en un intestino semi o completamente vacío.
Esta bilis que cae en un intestino delgado vacío tiene que ser reabsorbida o procesada, pero eso tarda unos minutos. Mientras, la persona percibe un sabor amargo intenso en la lengua y el paladar y, en casos extremos, incluso vuelve el estómago, vomitando un líquido verde intenso de sabor amargo.
Todo esto es cierto e inevitable. Lo que no es cierto es lo que se infiere a partir de aquí. No es cierto que ese líquido amargo, la bilis, derramado a causa del cambio emocional drástico, sea dañino. Es parte del sistema digestivo normal y el cuerpo puede procesarla y reabsorberla sin dificultad.
Tampoco es cierto que dicha bilis se agote o acabe por culpa del coraje y que si uno consume alimentos ricos en grasa, como el aguacate inmediatamente después de un coraje esto resulte grave. Tal vez sea cierto que en ese momento haya menos sales biliares disponibles para digerir las grasas consumidas inmediatamente después, pero el cuerpo podrá fabricar más rápidamente sin ningún problema.
La digestión después de un coraje o un susto no pasará de ser tal vez, y en el peor de los casos, un poco más lenta o más dificultosa. De allí a que el alimento haga daño o sea imposible de procesar es muy diferente.
De manera que la próxima vez que sufras un cambio emocional intenso y se vierta el líquido biliar en tu intestino, descuida, solo cómete una deliciosa ensalada con tiritas de aguacate o unos tacos de bistec con guacamole sin ninguna preocupación.
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AO