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¡Cuidado! Estos errores al cuidar tu piel podrían hacer que envejezcas rápido

El envejecimiento prematuro, reflejado en arrugas marcadas, manchas y pérdida de firmeza, no siempre responde a factores genéticos

En la búsqueda por conservar una piel joven y saludable, muchas personas recurren a cremas costosas, sueros de última generación y tratamientos estéticos cada vez más sofisticados, sin embargo, especialistas en dermatología advierten que estos esfuerzos pueden resultar inútiles si ciertos hábitos cotidianos, muchas veces normalizados, están acelerando el envejecimiento de la piel sin que lo notemos.

El envejecimiento prematuro —reflejado en arrugas marcadas, manchas y pérdida de firmeza— no siempre responde a factores genéticos.

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De acuerdo con expertos, en muchos casos es consecuencia directa de prácticas equivocadas en la rutina diaria de cuidado facial, impulsadas por desinformación o tendencias sin respaldo profesional.

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Los errores que quizá cometes al cuidar tu piel

Errores como una limpieza agresiva, el uso incorrecto de productos, la falta de protección solar constante, el descanso insuficiente o una alimentación alta en azúcares pueden provocar microdaños en la piel, afectar la producción de colágeno y acelerar visiblemente el paso del tiempo en el rostro.

Confundir limpieza con agresión: El uso excesivo de exfoliantes abrasivos, cepillos eléctricos o productos demasiado fuertes elimina los aceites naturales de la piel, debilitando su barrera protectora y favoreciendo la deshidratación y la formación temprana de arrugas.

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Omitir el protector solar en interiores o días nublados: Los rayos UVA atraviesan ventanas y nubes, mientras que la luz azul de pantallas también genera estrés oxidativo. No usar protector solar todos los días expone la piel a daños acumulativos que aceleran el envejecimiento.

Aplicar los productos en el orden incorrecto: Colocar aceites o cremas densas antes de sueros ligeros impide que los activos penetren adecuadamente, reduciendo la eficacia de la rutina de cuidado facial.

Dormir poco o hacerlo en posiciones inadecuadas: La falta de sueño eleva los niveles de cortisol, una hormona que degrada el colágeno. Además, dormir de lado o boca abajo favorece la aparición de arrugas por presión constante en el rostro.

Consumir exceso de azúcares refinados: Una dieta alta en azúcar provoca glicación, un proceso que endurece y debilita las fibras de colágeno, dando como resultado una piel menos firme, con tono apagado y arrugas más profundas.

Especialistas recomiendan prestar atención no solo a los productos que se utilizan, sino a cómo y cuándo se aplican, así como a los hábitos que acompañan el cuidado de la piel, ya que estos pueden marcar la diferencia entre una piel sana y un envejecimiento acelerado.

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