¿Qué pasa si como mole demasiado seguido?
El mole es, por sí mismo, un universo gastronómico por sí mismo
Admitámoslo, el mole es una de las salsas estelares de la gastronomía mexicana. Se halla presente en la mayoría de fiestas, sean XV años, bautizos, bodas, borracheras, entre un largo etcétera. Su sabor, tremendamente complejo, nace de una combinación bien clarita de chiles, semillas, especias y hasta chocolate. Frente a su inconfundible sabor, ¿qué tan saludable es comerlo —pongámosle, no todos los días— bastante seguido? Acá abajo te lo revelamos.
Pero antes, un poco de historia. La palabra mole proviene del término náhuatl molli, que significa molido; este encuentra sus orígenes en la época prehispánica. Según Wikipedia, fue el fray Bernardino de Sahagún quien, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, habló por primera vez de un guisado en ofrenda a Moctezuma, el cual se hacía con una salsa caldosita de chile, también llamado chimulli o chilmole. Estos platillos se ofrecían a los dioses como gratitud tras agotadores viajes.
Mismo que se elaboraba con una salsa de chile caldosa, llamada chilmulli o chilmole, repitiendo constantemente la palabra mulli para referirse a una salsa. Dichos mullis también se ofrendaban a los dioses como muestra de agradecimiento tras largos viajes.
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Para moles, variedad y colores
Entre los tipos más conocidos se encuentran el mole negro, famoso por su profundidad de sabor y su uso de chile chilhuacle; el mole poblano, elaborado con distintos chiles secos; el mole amarillo y el verde, donde predominan hierbas y vegetales; así como versiones dulces como el manchamanteles o el coloradito. El mole se suele acompañar de carnes como pollo o cerdo, pero también se sirve con romeritos, enchiladas o arroz.
Desde el punto de vista nutricional, diversos estudios señalan que aporta proteínas, minerales y grasas, además de ácidos grasos benéficos cuando contiene semillas y frutos secos.
Sin embargo, no todo son ventajas. Debido a su preparación, el mole puede tener un alto contenido de grasa, lo que, en exceso, podría afectar la salud cardiovascular. Además, aunque el chile puede ayudar a regular el colesterol, su consumo exagerado puede irritar el sistema digestivo.
Algunas variedades incluyen masa de maíz nixtamalizada, lo que aporta calcio y beneficia la salud ósea. Aun así, los especialistas coinciden en que la clave está en la moderación, el tamaño de las porciones y los acompañamientos elegidos.
En conclusión, el mole puede formar parte de la alimentación si se come de manera esporádica, se opta por el guiso casero y se combina con proteínas magras.
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AO