¿Qué tan saludables son los tamales oaxaqueños?
Gracias a la combinación de sus ingredientes, los tamales oaxaqueños son una fuente rica de nutrientes
Quien realmente disfruta de la gastronomía mexicana seguramente ha probado alguna vez un tamal oaxaqueño, uno de los antojitos más representativos del país. Este platillo, con raíces en la época prehispánica, se consume durante todo el año.
Sin embargo, debido a que su preparación incluye masa de maíz nixtamalizado y rellenos que suelen ser ricos en grasa —como carne acompañada de mole negro—, algunas personas prefieren moderar su consumo, sobre todo si buscan mantener una alimentación equilibrada.
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Por ello, aquí te contamos qué nutrientes aporta un tamal oaxaqueño y cuántas calorías puede contener una sola pieza.
¿Cuál es la diferencia entre un tamal oaxaqueño y uno "normal"?
La principal diferencia entre un tamal oaxaqueño y uno normal tiene que ver con su textura y envoltura. El primero se distingue por recubrirse con una hoja de plátano, verde y de buen grosor para soportar las altas temperaturas en el proceso de cocción.
Mientras que el segundo, o lo que comúnmente conocemos como un tamal típico, se envuelve en una hoja de maíz, de color amarillo y se forma con una silueta vertical que también favorece a su cocción.
Pero específicamente, el tamal oaxaqueño ofrece una textura ligeramente firme y suave, debido al uso de más manteca para la preparación de la masa. Además, en regiones sur del país se rellena con mole negro o rojo, salsa de chile chipilín y carne de pollo o puerco.
En cambio, el tamal normal tiene una textura porosa y esponjosa, que al morderla se puede percibir ligeramente seca. En este caso, los rellenos son más variados: de dulce (piña, fresa, zarzamora con queso crema, cajeta, etcétera) o salado (entre los que se encuentran rajas con queso, carne de cerdo con salsa roja, pollo en salsa verde, mole o frijoles).
Y aunque sus sabores, tamaños y presentaciones son diferentes, un artículo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señala que ambos tamales tienen sus orígenes en la cocina prehispánica.
Durante Mesoamérica, eran un alimento básico para los aztecas y mayas; de hecho, su mismo nombre proviene de la palabra náhuatl "tamalli" que significa "envuelto". En aquel momento, sus ingredientes básicos eran el maíz nixtamalizado, chiles, calabazas y elotes.
Tras la conquista, a los tamales se les comenzaron a añadir ingredientes como la carne de pollo o cerdo y manteca, dando origen a nuevas versiones que se asemejan a las que conocemos hoy en día.
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¿Qué nutrientes aporta un tamal oaxaqueño?
Gracias a la combinación de sus ingredientes, los tamales oaxaqueños son fuente rica de nutrientes. Para empezar, el maíz aporta fibra, carbohidratos, vitaminas del grupo B y C, así como potasio, magnesio, fósforo, hierro y zinc.
El relleno, distinguido por carne de pollo, cerdo o res, es abundante en proteínas. Y también son bajos en grasa, aún más cuando se eligen cortes magros para la receta.
Hay quienes, durante la preparación, añaden un toque de caldo de pollo que concentra niveles elevados de colágeno. Así que es por demás un antojito altamente nutritivo, pero que como todo debe comerse con moderación.
Si te preocupa su contenido calórico, datos de la app nutricional Fitia señalan que una porción de 100 g (lo que equivale a aproximadamente una pieza pequeña) aporta cerca de 209 kcal, y de igual manera:
- Proteínas: 11 g
- Carbohidratos: 23 g
- Grasas: 8 g
Como podrás ver, los tamales oaxaqueños son un alimento de gran aporte calórico, por lo que se sugiere consumirlo con moderación y acompañado de otros complementos ligeros, como un café sin azúcar.
No hay riesgos asociados al consumo de tamales, pero en exceso pueden contribuir al aumento de peso y la grasa puede provocar el incremento del colesterol.
Con información de SUN.
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