¿Cómo educar adolescentes con límites y cariño? Revisa estas claves
No existe un manual para educar adolescentes, pero sí orientaciones para que lidiar con ellos y ellas sea enriquecedor para la familia y ellos mismos
¿Recuerdas tu etapa de adolescente? Fue el momento de tu vida en el que no sabías a ciencia cierta qué le sucedía a tu cuerpo, ni cómo gestionar las emociones que se te desbordaban en por simples cosas o situaciones.
Ni qué decir con la relación con mamá o papá: sin razón alguna aparente, se convirtieron en nuestros peores enemigos, o así los vimos.
La adolescencia, según información de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) es un período complicado y conflictivo, una etapa necesaria para llegar a la adultez. Pese a la mala fama que ha adquirido socialmente, abarca ricas posibilidades para el aprendizaje, la construcción de identidad y el desarrollo de fortalezas. Si bien es desafiante para las y los jóvenes, también es profundamente transformadora, no solo para quienes la atraviesan, sino para las personas alrededor.
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¿Cómo educar a un adolescente?
No existe un manual. Eso no lo encontrarás en ningún sitio. Existen orientaciones y algunas claves para que lidiar con un adolescente sea enriquecedor y que desde casa madres, padres y cuidadores logren sentar las bases de un adulto independiente y responsable, tanto de sí mismo como de su entorno y de quienes lo conformen.
La UNICEF compartió ocho orientaciones para educar con límites a las y los adolescentes. Toma en cuenta estas claves para la educación de las y los adultos del futuro.
Mostrar curiosidad e interés
Es importante estar cerca de los adolescentes: preguntarles, ser curiosos y mostrar una actitud de verdadero interés por lo que hacen y lo que les gusta. Si logramos mostrarnos realmente interesados, podremos sorprendernos en el proceso y llegar a conectar a un nivel más profundo.
Estimular un nuevo tipo de vínculo
Hay una comunicación que propicia el encuentro y promueve el estar cerca del otro. Preguntar "¿Cómo estás?, ¿Cómo te sientes?, ¿Cómo va la escuela?, ¿hacemos algo juntos?" son otras alternativas de comunicación. Para estimular este vínculo y convertirse en una figura de autoridad, será necesario tener mucha paciencia y aprender a generarse el tiempo para habilitar este tipo de encuentros. NOTA: Hay que encontrar el equilibrio entre no asfixiar e invadir su privacidad ni alejarse por completo.
Compartir experiencias propias
Compartir nuestras propias experiencias es otra manera de acercarnos, ganar en el vínculo con ellos y fortalecer nuestra figura de autoridad. En la adolescencia se deja de ver a los adultos como seres perfectos e idealizados y comienzan a verse sus contradicciones, sus imperfecciones. Contar episodios de nuestra vida será anticiparnos a su reacción por el choque de expectativas.
Contar lo que hicimos en los momentos adecuados será, además, una guía para ellos y ellas y les ayudará a tomar decisiones desde su raciocinio y no desde la imposición.
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Marcar límites coherentes y consistentes
Es importante que el adolescente entienda el porqué del límite. Para eso es recomendable habilitar el diálogo, generar acuerdos y manejar opciones. Recordemos que en esta etapa están comenzando a madurar, a pensar por sí mismos, es importante entonces mostrar coherencia y consistencia en nuestros planteamientos. Ellos y ellas estarán observando todo críticamente y dejarán en evidencia si tenemos incongruencias.
Marcar consecuencias
Las consecuencias claras en caso de transgresión de los límites son las que permiten aprender de las normas. Estas consecuencias deben ser proporcionales a la falta y deben conservar una relación lógica. Lo que seguro no podemos hacer es no hacer nada ante una falta.
Evitar la ambigüedad
Un error que solemos cometer cuando ponemos límites es manejarnos con ambigüedad. Si la norma existe, se respeta. Otra forma de ambigüedad es no hacer nada cuando se incumple un límite y a la siguiente vez hacer un escándalo por ello.
Intentar ser claros y concretos a la hora de establecer estos límites es fundamental para evitar que los adolescentes los interpreten a su gusto o conveniencia.
Mantener unidad de criterios entre los adultos
Si los padres no hacen un frente común y no mantienen un mismo discurso, las y los adolescentes perderán rumbo y claridad en las acciones permitidas y prohibidas en casa y la dinámica familiar. Independientemente de si están juntos o no, es importante mantener armonía para favorecer un crecimiento saludable.
Reconocer sus logros
Una manera efectiva de ejercer nuestra autoridad es no pasar por alto el reconocimiento de sus logros. Si observamos con detenimiento todas las acciones de los adolescentes, seguramente nos encontremos con infinitas oportunidades para reconocer su esfuerzo, valorarlo como un logro e ir colaborando en su construcción de una percepción positiva de sí mismos. Sepamos recompensar estos logros, pero no con lo material, sino con palabras, tiempo y presencia.
Ten paciencia...
Recuerda que también pasaste por eso: podrá ser más sencillo entender a las y los adolescentes si entendemos lo que les sucede, recordando que ya pasamos por eso y que tenemos la capacidad de fungir como guías desde la empatía, el cariño y, también, los límites.
Conviértete en el adulto que necesitabas durante la adolescencia.
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