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- El león y la oveja

José Martí lo decía de esta manera: “En julio como en enero / cultivo una rosa blanca / para el amigo sincero / que me da su mano franca; / y para aquel que me arranca / el corazón con que vivo, / cardo ni ortiga cultivo: / cultivo una rosa blanca”.

Eso, para aspirar a la santidad, está muy bien: equivale al “poner la otra mejilla” de la conseja evangélica. Para hacer equilibrios, como tiene que hacerlo un gobernante en México, obligado, porque ahí lo colocó el destino, a moverse entre la espada (las oleadas de migrantes procedentes de los países centroamericanos) y la pared (la frontera de los Estados Unidos, cuyo presidente ha hecho de la decisión de endurecerla aún más una de sus principales banderas), no necesariamente es lo más práctico.

-II-

El conflicto actual se origina -para utilizar una analogía ajedrecística- en un movimiento de las blancas; el anuncio de que, a partir del 10 de junio, Estados Unidos impondrá aranceles de 5% a todos los bienes que ingresen desde México, y los incrementará al 10% para julio, al 15 para agosto, al 20 para septiembre y hasta el 25 para octubre, si México, en ese lapso, no toma medidas efectivas para contener el tráfico de ilegales centroamericanos hacia los Estados Unidos, donde, categóricamente, “they are not wellcome”…

Apelar al diálogo y a la prudencia, como hizo el Presidente López Obrador en la misiva -el movimiento de las negras, para continuar con la analogía ajedrecística- en que condensó su respuesta, raya en la ingenuidad. “Recordarle -como dice otro de sus párrafos- que, en poco tiempo -¿cuánto, más o menos..., y merced a qué portento…?- los mexicanos no tendrán necesidad de acudir a los Estados Unidos y que la emigración será opcional, no forzosa”, es un sueño guajiro. Querer convencer al presidente Trump con arrumacos, apapachos y prédicas de que “los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas”, puede ser tan eficaz como los que dedicó a huachicoleros y delincuentes, instándolos a portarse como niños buenos.

-III-

La posición geográfica y política -pero, sobre todo, económica- de Estados Unidos y México, recuerda un poco el caso del circo que anunciaba entre sus atractivos un acto en que un león y una oveja convivían en la misma jaula.

-¿Y cómo se llevan el león y la oveja? -quiso saber alguien.

-Generalmente, bien -le respondieron.

-¿Y cuando no…?

-Traemos otra oveja.

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