Ideas

* Cuerda floja

Que cumplidas apenas cinco fechas del Torneo de Clausura hayan rodado -simbólicamente- las cabezas de tres entrenadores, y que al menos otras tantas pudieran correr la misma suerte en el corto plazo, demuestra que quienes abrazan ese oficio tienen que acostumbrarse, entre muchas incomodidades, a la de vivir (si eso es vida…) en la cuerda floja.

En la lista de los que ya causaron baja, porque a las primeras de cambio los directivos de sus equipos decidieron que no se cumplirían los sueños acariciados en el arranque de la temporada, están Pako Ayestarán (Pachuca), David Patiño (“Pumas”) y Enrique Meza (Puebla). Están en “la cuenta del ponche” -como dicen los beisboleros- Rafael Puente del Río (Querétaro) y Roberto Hernández (Morelia), porque sus equipos llevan más tropiezos de los soportables por el común de los aficionados y los directivos…, y Hernán Cristante (Toluca) y Pedro Caixinha (Cruz Azul), porque se supone que con los planteles de que disponen y las inversiones que hicieron los dirigentes, los resultados tendrían que ser mejores.

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En muchos casos, aunque hay indicios de que las fórmulas del entrenador no funcionan o de que su relación con el plantel se ha deteriorado, los ceses se demoran por motivos económicos.

Particularmente, por una cláusula que suele aparecer en los contratos, y que obliga a los clubes a liquidar la totalidad del periodo convenido, si ellos deciden cesar al timonel…

La salida más ordinaria, en esos casos, consiste en esperar a que las rachas de malos resultados se prolonguen, las críticas suban de tono, la relación se vuelva insostenible…. y los propios técnicos negocien un convenio para dar por terminada la relación “por mutuo acuerdo”.

Ocasionalmente trasciende que un entrenador desempleado no puede contratarse con tal o cual equipo en que la plaza quedó vacante, aunque haya concordancia de voluntades al respecto, porque la Comisión de Controversias de la Federación -que no se caracteriza precisamente por su celeridad para resolver los asuntos que se le plantean- aún no dirime el conflicto derivado de la salida del entrenador aludido de su anterior equipo.

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Y un riesgo adicional de los entrenadores cesados -de los mexicanos, especialmente, porque no hay mercado para ellos en otros países- es que nunca tienen la certeza de que el futbol vaya a darles otra oportunidad de incursionar en esa “casa del jabonero”, en la que “el que no cae, resbala”…

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