* Maduración
Decía el simple:
– Los indios, en efecto, caminan en fila india. Yo una vez vi uno.
Viene al caso el chascarrillo por la declaración de José Saturnino Cardozo, técnico del Guadalajara, cuando aún paladeaba las mieles de un empate con sabor a triunfo, y más porque se consiguió en una cancha difícil —la Bombonera— y ante un equipo respetable —el Toluca—, como Cardozo sabe mejor que nadie...
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Cardozo se quejó de que el Guadalajara “fue muy criticado por la prensa: que no tenemos jugadores; que no hay plantel; que no tuvimos refuerzos…”
Sin cancelar a priori la posibilidad de que las “Chivas” les tapen la boca, los críticos, en el caso, tienen argumentos… Si fueron magras las cosechas en los dos torneos de Liga precedentes; si, salvo el arquero Gudiño, no se incorporaron jugadores con capacidad probada que cubrieran las bajas de Cota, Alanís y Pizarro, se explica el consenso de que el plantel, lejos de reforzarse —como pretenden hacer todos los equipos en la transición de una temporada a otra—, se debilitó.
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Que Gael Sandoval (adquirido del Santos Laguna y subutilizado por Matías Almeyda) y Ángel Zaldívar (en vías de recuperarse de una lesión seria) cumplieran una actuación sobresaliente el domingo, es alentador; puede interpretarse como un indicio —como uno más, para ser exactos, porque ninguno fue un as sorpresivo que Cardozo se sacara de la manga para el partido en Toluca— de que ambos están en el proceso de maduración deseable.
Sin embargo, por más que su papel, como entrenador del equipo, consista en tratar de darles moral para que el proceso referido continúe, Cardozo, por su experiencia, sabe que no es muy prudente echar a vuelo las campanas con respecto al peso específico que dos (o tres, o cuatro…) jugadores relativamente bisoños puedan tener en el equipo.
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Nadie, ni siquiera el mismo Cardozo, puede garantizar que los jugadores a los que otorgó sendas estrellitas en la frente, públicamente, a raíz de su desempeño ante el Toluca, vayan a repetir, en el mismo o incluso en mejor nivel, el domingo ante Santos Laguna ni en los compromisos siguientes.
Cardozo sabe, por las horas de vuelo que lleva en el negocio, primero, que los procesos de maduración de un jugador suelen ser lentos; segundo, que los contrarios aprenden; y tercero, que “por eso los hacen pandos: porque los montan tiernitos”.