Ideas

Se esfuma la 4T

La 4T (Cuarta Transformación) ha sido quizás la última gran idea que un político mexicano ha podido vender a un país entero.

Para ello a Andrés Manuel López Obrador le llevó más de 18 años de recorrer el país rincón por rincón y finalmente gracias a la incapacidad de los gobiernos priistas y panistas llegar a la Presidencia.

Para su mala fortuna aquella gran y prometedora idea de transformación en beneficio de los desposeídos de nuestro país, y que son la mayoría, no ha jalado más allá del discurso y los recursos que el Presidente fue quitando de aquí y de allá para destinarlos a los pobres no sólo no ha llegado como debería sino que se ha ido quedando en los bolsillos de toda una cadena de funcionarios morenistas que han visto un buen negocio en las fórmulas de distribución de esos presupuestos.

Los que iban a ser los grandes proyectos de la 4T van quedando en intenciones y por lo pronto el Aeropuerto de Santa Lucía que será inaugurado en apenas unos días quedará como una obra que gracias a la presión presidencial sí se pudo construir en tiempo récord pero sin resolver los problemas de saturación del aeropuerto de la CDMX y que por inviable será abandonado poco a poco por la aviación comercial que buscará mejores formas de resolver la transportación aérea en nuestro país.

Las otras dos obras la refinería y el tren maya se ven lejos de llegar a buen término como fueron planeadas y quizás al final queden como parches en el mapa sin resolver ni por asomo los problemas para los que fueron creados.

Además, la 4T ha enfrentado la feroz traición de los allegados al Presidente en temas como la honorabilidad y la honestidad empezando por su propio hijo José Ramón López Beltrán que se diga lo que se diga públicamente deshonró el proyecto de austeridad de su papá. Y se suman funcionarios como Manuel Bartlett que no ha dejado de hacer negocios aprovechando su investidura como director de la CFE y el fiscal Gertz Manero que también ha utilizado su puesto para buscar hacer justicia en su beneficio.

Se desintegra la idea de la 4T y como no hay ni fuerza política ni opositor que haya alcanzado los tamaños ni moralmente ni en popularidad para hacerle frente será muy difícil que alguien llegue a equilibrar lo que consiguió el propio López Obrador.

Pero parece venir una era de florecimiento para grandes ideas regionales, ya lo ha hecho Nuevo León desde hace años y lo sigue consolidando con el actual gobernador Samuel García que sabe que el equilibrio está en lo local.

También lo está haciendo el Bajío al buscar una identidad como región de empuje e innovación, y seguramente lo hará Jalisco a partir de la posición, nombre y emblema de Guadalajara que tiene un lugar privilegiado a nivel nacional.

Seguramente vendrán los tiempos de La Gran Guadalajara como un motor económico y anímico para un país que empieza sentir los efectos de las carencias de la 4T que se traducen en el menosprecio precisamente a las iniciativas regionales y el golpeteo a las clases media.

platapi@hotmail.com

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