Ideas

A mi amigo Gabriel

Muchos conocieron las palabras de Gabriel Novaro. Las escritas más que nada. Casi todos los que al menos una vez lo leyeron, se hicieron sus admiradores. Su capacidad de descripción, de análisis y de crítica, no eran fáciles de encontrar. Mucho menos su humor, casi siempre ácido como un limón en el tequila, vertido obviamente en la herida más merecida. Y no solo él lo vertía, sino todos los que alguna vez trabajaron con él o para él. Es aquí donde entra mi lado poco humilde –otro trazo compartido con Herr Editor - porque, déjenme decirles, soy de los privilegiados que pudieron sentarse al lado de Gabriel en una mesa para hablar de todo, hasta de coches, que no era, para sorpresa de algunos, el tema más frecuente. Pocos compañeros de charla eran más agradables que Gabriel. Fuera compartiendo un manejo en carretera o una sobremesa de que esas que, al mejor estilo español, no quieres que acabe.

Más privilegiado aún me siento por saberme su amigo. Fue una de esas amistades gratuitas, como las que valen la pena, nacidas del simple hecho de encontrar a alguien que te cae bien, incluso cuando no estás de acuerdo con él. Hubo favores en ambas direcciones, casi nunca solicitados, pero siempre bienvenidos.

Pionero

Casi todos saben que Motor y Volante fue la primera revista de autos en el país. Cuando comencé yo en esto de los coches estaba ella, con Herr Editor al frente, 4 Ruedas y Automóvil Panamericano. Ésta última, con el presupuesto de Televisa y Motorpress España, era la que más datos ofrecía sobre los autos y fue referencia. Pero Motor y Volante siempre fue mucho más agradable de leer y encajaba mejor con lo que a mí me gustaba como lector y como escritor. 4 Ruedas estaba como en la mitad del camino entre ambas. Luego vivieron otras más y todas perecieron ante el embate de los medios digitales. Pero Gabriel siempre encontró una forma de mantenerse vigente, fuera en redes sociales o con una revista en PDF enviada a una amplia base de datos. Él no solo amaba a los autos, no podía quedarse sin hacer nada, sin comunicarse con su público, inquieto que siempre fue durante toda su vida.

De las muchas cosas que aprendí de mi amigo Gabriel, fue que lo más importante al describir un auto son las sensaciones que nos producen, no repetir la ficha técnica o reproducir el catálogo de equipo, que para esto están los sitios web de las marcas, o los folletos, antes de que existieran los sitios web. Pero más allá de esto fue el hecho de que el que vive de una sola pasión en el fondo es, mínimo, un aburrido. Ni a él ni a mí nos gustan solo los coches, sino la vida misma y si en ella una parte involucra manejar un buen auto, en la costa italiana de preferencia, qué mejor.

El primer viaje que compartimos, a Alemania, con Mercedes-Benz, ya estábamos en la Sprinter que nos llevaría de regreso al aeropuerto cuando él me dice, con su amplia sonrisa: “Me caes, bien. Algún día te voy a invitar a mi casa en Cuernavaca”. No pude evitar que saliera a superficie mi lado “Novaro” y le contesté: “Muchas gracias, algún día voy a aceptar tu invitación”. Jamás se me olvidará la carcajada que soltó, ni lo bien que la pasamos tomando un whisky al lado de la alberca de su casa, cuando cumplió su promesa de invitarme y yo acepté mucho más rápido de lo que mi lengua irónica había insinuado en tierras germanas.

Claro que hablar ahora de Gabriel, cuando acaba de cometer la indelicadeza de dejar este mundo antes que yo, empuja a mencionar la tristeza por la ausencia de un amigo querido, pero… ¿Saben qué? Él sigue aquí. Lo puedo seguir escuchando mentalmente en sus palabras escritas, viéndolo en los videos que ha hecho y recordando tantas charlas que tuvimos, que no me la creo esa de que ya se fue.

Gabriel es un periodista. En realidad, está buscando lo que siempre buscó: una primicia. Por esto se fue primero, para descubrir antes que nosotros lo que nos espera.

Estoy seguro de que buscará la forma de decirme: “Algún día te voy a invitar aquí”. Y mi respuesta será la misma: “Algún día lo voy a aceptar”. Cuando llegue ese día, la pasaremos tan bien como siempre, hablando de todo. Hasta de autos.

oliveiraserg@gmail.com

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