Alcalde de Tequila: el que esté libre de pecado…
En tierras cristeras nos santificamos en la Iglesia el domingo, pero pecamos como enanos toda la semana. Eso se llama doble moral. Y en política es de lo más frecuente.
El rosario de emecistas, panistas y priistas escandalizados tras la detención del morenista Diego Rivera, alcalde de Tequila, Jalisco, ignora que la mayoría de las fuerzas políticas han estado en ese banquillo. Un caso severo de amnesia selectiva.
Desde principios de 2025 hubo denuncias de empresas, comercios y ciudadanos por cobros irregulares de licencias e impuestos.
Al alcalde se le señala de encabezar una red de extorsión en la modalidad de crimen organizado y estar ligado al cártel local; también se le indaga por desvío de recursos.
No es casualidad que entre los detenidos estén el comisario, el director de catastro y predial, y el de obras públicas, según informó Omar García Harfuch.
Rivera operó al más puro estilo del alcalde “Varguitas” de “La Ley de Herodes”.
Lo acusaron de pedir “moche institucional” a comercios, empresas y ciudadanos; lo denunciaron regidoras por violencia política; el INAH también interpuso una denuncia contra el munícipe por alterar el Museo Nacional del Tequila, finca patrimonial que convirtió en su residencia sin permiso.
Hasta que en diciembre pasado clausuró la destilería de José Cuervo, la mayor productora de tequila, para exigirle un pago millonario de predial. Eso, al parecer, le salió caro.
Pese a las múltiples denuncias, lo sostuvieron y respaldaron desde la dirigencia de Morena Jalisco. El aparato político y partidista sostuvo a Rivera y se tardó un año en reaccionar.
Ayer los pobladores, literal, hicieron fiesta con música y pancartas en la plaza central para celebrar el arresto del alcalde.
“Lo único que puedo decirte en este momento es que mi pueblo está viviendo la dicha de la paz y la libertad”, me dijo una habitante.
Sin embargo, fustigar la detención del alcalde como un asunto exclusivamente guinda pasa por alto que la colusión de la clase gobernante con el crimen abarca todos los colores. Los baños de falsa pureza son para los desmemoriados.
José Munguía, ex alcalde emecista de Teuchitlán, está preso por brindar protección al cártel para operar el Rancho Izaguirre.
Hechos de este tipo revelan un empalme del cártel local con el poder político. No es un asunto exclusivamente de colores. Es parte de la porosidad del sistema político ante el crimen organizado.
Por eso, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra…