Augurios
Desde siempre, los seres humanos han creído en los presagios. El origen de las religiones ancestrales y el poder de los chamanes, hechiceros, brujos y sacerdotes se encontraba en la intermediación con los dioses para predecir el futuro. Fue famoso, entre muchos, el oráculo de Delfos, en el que la Pitia (sacerdotisa) transmitía las profecías de Apolo. El mismísimo Alejandro, antes de su guerra contra los persas, acudió ante ese altar y destruyó el nudo gordiano, del cual se profetizaba que quien lo desatase sería dueño del mundo.
Alejandro, que no se andaba por las ramas, con soberano espadazo, convirtió en dos partes lo que fue originalmente un trozo de cuerda. Asimismo, Moctezuma Xocoyotzin se dejó llevar por sus creencias cosmogónicas, los fenómenos meteorológicos y mitos; el de Quetzalcóatl, principalmente: “Hombres blancos y barbados llegarán por el mar (…)”, facilitando la conquista del Imperio mexica por Hernán Cortes.
Moctezuma no fue el entreguista que se describe en la historia oficial. No fue un ignorante; fue un hombre atrapado en sus prejuicios y en sus miedos por las siniestras profecías.
La lucha por el poder es y ha sido, desde que Caín le dio terrible “quijadazo” a Abel, una fuerza que anida en cada persona. Su búsqueda y conservación impulsan a quienes se asumen con derecho a decidir sobre los demás. Díganlo si no; los Maduro, Ortega, Díaz Canel, Kim Jong-un, Milei y los López, entre otros. ¿Alguien imagina que el señor Trump dejará de ser el grandote, prepotente y altanero que intimida a los pequeños de la clase? En el mismísimo orden de ideas, aunque con menor impacto, los señores Putin y Xi Jinping mantienen con los EUA una disputa por el control de los “mercados” que posibilite la transferencia de recursos de los países “aliados” hacia sus economías, entre otros, las ahora denominadas “tierras raras”.
Aunque un poco tardía esta columna, ya nos echamos casi medio mes del año corriente, dirían los letrados. No podemos pensar que la vuelta a la última hoja del calendario 2025 haya modificado las tendencias de lo que ha venido sucediendo por décadas o sexenios, entre otras razones, porque los seres humanos somos resilientes, temerosos de los cambios y lentos de pensamiento. ¿Alguien supone que en nuestro país desaparecerán las desigualdades sociales porque la llamada 4T continúa repartiendo dinero entre los más pobres?
Si, como se avecina, hay una crisis económica seria y se agota el recurso proveniente de los impuestos y de los empréstitos internacionales, echarán a andar la maquinita de hacer billetes.
Así, los pobres, con todo y aumento del salario mínimo, serán más pobres y los ricos, como los señores Slim y Salinas, serán más ricos. Por cierto, el dinero que, vía impuestos, debe el señor Salinas, no se lo debe al gobierno, es dinero del pueblo. ¿Ustedes creen que lo pagará? Y mientras todo esto sucede, seremos, por tercera vez, escenario de un mundial de fútbol que, seguramente, acarreará más desgracias que diversión. Al tiempo.
P.D. A los que llegan, bienvenidos y a los que se van, bien idos. ¡Siempre en mi corazón!