¡Ayuda… retadora!
En un nuevo capítulo de la diplomacia a prueba de incendios, Claudia Sheinbaum decidió retar a Donald Trump sin guantes: México envió 814 toneladas de alimentos a Cuba, cortesía del erario y con sello humanitario.
Los buques Papaloapan e Isla Holbox zarparon desde Veracruz cargados de víveres y de simbolismo político, justo cuando en Washington no se distingue entre ayuda solidaria y provocación ideológica.
La narrativa oficial habla de apoyo fraterno ante la crisis económica de la isla. La no oficial, habla de un mensaje directo para la facción dura estadounidense: aquí se Gobierna con soberanía… y con barco propio.
Falta ver si el gesto se queda en aplausos domésticos o si desata una tormenta diplomática. Por lo pronto, Cuba recibe alimentos y México confirma que, en política exterior, también se juega a ver “cómo nos va”.
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En Tequila cambiaron de corcho, pero la botella sigue pesada.
Ayer, el Cabildo designó a Lorena Marisol Rodríguez como presidenta municipal interina, en medio de una resaca política provocada por la caída de Diego Rivera, hoy huésped incómodo de la justicia. La votación fue rápida, quizá para que no se calentara demasiado el ambiente… ni las conciencias.
Lorena llega con la bendición de la mayoría y con una herencia que ni el mejor maestro tequilero quisiera: deudas millonarias, demandas laborales por montones, obras inconclusas y un Ayuntamiento con fama de cantina sin cuentas claras. Dicen que otros nombres sonaban fuerte, pero al final ganó la opción “menos escandalosa”.
Ahora, la nueva alcaldesa tendrá que administrar un municipio famoso por su tequila, pero tristemente célebre por la extorsión, los moches y un gobierno que destiló más problemas que soluciones. ¡Suerte: la va a necesitar… doble!
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Por cierto, en Tequila, los regidores se volvieron una especie en peligro de extinción. Ni por debajo de las piedras aparecían.
Sumaron cinco días sin sesionar, sin chamba y sin nombrar alcalde interino, como si el Ayuntamiento funcionara en piloto automático… o en estado de shock. Hasta anoche.
La ley les concede hasta dos meses de ausencia del alcalde, pero la duda era inevitable: ¿Estaban esperando línea de Casa Jalisco o, de plano, señal de humo desde Palacio Nacional?
El episodio más bochornoso lo firmó la Dirección de Comunicación Social: el jueves pasado, con la prensa plantada en la Presidencia, optaron por el encierro táctico y el escondite de oficina.
Afuera, nadie dio razón de nadie. Tras la detención de “el presidente”, el Ayuntamiento entero parecía congelado. ¿Qué tal?