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De cara al Mundial, servicios públicos en declive

No recuerdo en muchos años de cubrir la vida pública de Guadalajara que hubiera tantos usuarios de los servicios públicos quejándose al mismo tiempo por la mala calidad de distintas prestaciones que el Estado está obligado a cumplir. Y todo esto ocurre apenas a menos de 100 días de que arranque el Mundial de Futbol, del que Guadalajara es sede por tercera ocasión, como si la mala prestación de los servicios se debiera a que nuestros gobernantes, entre ellos el titular del Ejecutivo, Pablo Lemus Navarro, estuviera más entretenido y ocupado en quedar bien con los ejecutivos de una corporación privada, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), que en cumplir con los ciudadanos de la entidad para proveerlos de servicios públicos de calidad.

Aunque hay varios servicios deficientes, por su gravedad y por constituir un bien esencial para la reproducción de la vida, destaca ahora la mala calidad del agua que distribuye a millones de usuarios el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA). Los reportes de mala calidad del agua en más de 200 colonias de la zona metropolitana de Guadalajara es algo que no se había observado en muchos años. Y no es solo ya el agua turbia denunciada por vecinos en distintas partes de la ciudad desde hace unos tres años. Ahora es el mal olor de la misma (olor a agua de cañería) o la mala calidad de otra, que incluso ya ha generado reportes de enfermedades, desde intestinales hasta de la piel.

La respuesta de las autoridades del SIAPA, así como del Gobierno del Estado, no ha estado a la altura de la crisis que se está reportando. Es cierto, hay infraestructuras añejas que se dejaron de atender hace años, hay un crecimiento de la demanda y malas prácticas de particulares que abonan a la mala calidad del agua que presta el organismo intermunicipal. Pero que la respuesta sea que se tardarían hasta tres años para renovar la planta potabilizadora o que es necesario el nuevo acueducto, o que es necesario esperar a invertir hasta ¡80 mil millones de pesos! para renovar las infraestructuras del SIAPA desalienta a cualquiera. Hay otro tipo de respuestas que deberían echarse a andar, como al menos enviar técnicos del SIAPA a cada colonia con malos reportes del agua, levantar muestras y analizarlas en laboratorios confiables para que al menos se diga a los usuarios ante qué nos estamos enfrentando. Es algo que comúnmente hace el organismo operador del agua en Ciudad de México (según me contó María González, de IMDEC) y que podría ser de utilidad aquí.

Junto a la crisis del agua, el otro servicio público que genera cientos de miles de quejas y molestias cotidianas es el caro y deficiente transporte público de la zona metropolitana de Guadalajara. Las reiteradas quejas se dan además en el contexto del anuncio del aumento del precio de la tarifa del transporte, que pasa de 9.50 pesos a 14 pesos, aunque ya aclaró el gobernador que el Gobierno subsidiará cada pasaje con tres pesos. Es un tremendo galimatías, pues al final será el conjunto de la sociedad (usuarios y no usuarios) quienes terminaremos de pagar “con el dinero de la gente”, como dice el clásico, a los empresarios del transporte público, sin que haya un mínimo compromiso para mejorar la calidad del servicio, especialmente aumentando la frecuencia de las unidades en cada ruta para evitar que el camión se espere por 30, 40 o hasta más de 60 minutos. Y es inadmisible que la Secretaría de Transporte no sea capaz de ofrecer una aplicación que le informe al usuario dónde viene la unidad del transporte que está esperando. A los gobiernos de Movimiento Ciudadano se les llena la boca presumiendo que se tiene uno de los mejores servicios de transporte público, cuando las quejas cotidianas de los usuarios les callan la boca. Hay también una crisis en los servicios de salud pública en el Estado, que se ha manifestado con la crisis de contagios por sarampión y por dengue.

Y finalmente, de cara al Mundial, creo que la crisis que llamará más la atención de los turistas y periodistas extranjeros es la grave crisis por desaparición de personas que existe en Jalisco. ¿Cómo explicarán que haya un monumento público, la Glorieta de las y los Desaparecidos, con cientos de rostros literalmente ensamblados en las canteras de la glorieta? ¿Cómo explicarán las miles de cédulas de fichas de búsqueda pegadas en paredes y mobiliario urbano de la ciudad?

Peor aún, probablemente algún periodista extranjero quiera visitar la fosa clandestina más cercana al estadio de las Chivas para tratar de entender por qué en Jalisco se entierra a los desaparecidos en enterramientos ilegales y no se les encuentra y entrega el cuerpo a sus familiares.

No perdamos el tiempo en responder estas preguntas, están ocupados y entretenidos organizando un Mundial. Mientras los servicios públicos se deterioran y van en declive aceleradamente. Ya habrá tiempo para dar agua de buena calidad y transporte eficiente. Entre tanto, que ruede la bola.

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