Ideas

Guerra de Gansitos

“El que esté libre de culpa que aviente el primer Gansito Marinela”, escribió Sebastián Guillén Vicente, quien luego sería conocido como el Subcomandante Marcos, en su tesis de licenciatura. Ignoro qué quiso decir el entonces estudiante de Comunicación de la UAM allá en los años ochenta, pero es cierto que hoy en día las lapidaciones son más cremosas y chocolatosas, porque en realidad son lapidaciones mediáticas.

Tiene razón el gobernador Pablo Lemus. En un mundo ideal, los votantes deberíamos tener derecho a conocer el pasado de los candidatos hasta el último detalle, los delitos por los que purgaron condenas y también aquellos por los que no los agarraron. Pero no es así: nadie se presenta a pedir trabajo, mucho menos a una elección, reconociéndose pecador, como si se tratara de una misa; nadie pone en su currículum qué se robó o a quién estafó.

Ese mundo ideal no existe y para eso son las campañas, para que los contrincantes políticos y los medios escudriñemos en el pasado de los candidatos. Si no nos enteramos de los antecedentes del diputado Almaguer fue porque la comisión de ética de Morena y el PT no hicieron su chamba (o quizá sí sabían y decidieron que asaltar camiones de cerveza era pecata minuta); porque la oposición -MC, PAN y PRI- tampoco investigaron quién era el candidato del otro lado (o sí lo hicieron y decidieron guardar la información para mejor ocasión), y porque los medios dejamos de hacer el trabajo que sí nos toca, que es escudriñar en la vida de los políticos, en campaña, en funciones y después de que dejan el cargo, aunque se molesten.

Como periodista, aplaudo y apoyo que se escudriñe en el pasado de los políticos e insisto en que lo mejor habría sido saberlo desde antes, porque los ciudadanos tenemos derecho a la verdad. Visto desde el punto de vista político, la duda es qué ganó el Gobierno de Lemus con esta filtración. La forma en que han cacareado y celebrado la nota no deja pensar otra cosa. El gobernador y MC jugaron una mano de cartas y ganaron: la reputación del diputado Leonardo Almaguer está herida de muerte. Lo que no estoy tan seguro es que el Gobierno de Pablo Lemus tenga claro que abrió una ventana que les costará mucho trabajo volver a cerrar y que enrarecerá aún más su relación con el Congreso.

Más allá de eso, la pregunta de fondo es quién en el Gobierno de Pablo Lemus está pensando más allá de la nota y el video del día. Porque si se arma la guerra de gansitos, para seguir con la metáfora del Sub, todos van a salir embarrados de chocolate.

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