Diego Rivera, el morenista
Finalmente cayó Diego Rivera, el alcalde morenista de Tequila. Y digo finalmente porque el personaje acumuló un número tal de irregularidades que de plano ya era insostenible.
El título de esta columna tiene todo el propósito de recordar el origen político del personaje. Hay una razón muy sencilla: ahora mismo, Morena Jalisco trae el discurso de que caiga quien tenga que caer, sin importar de qué partido sea. Y estoy de acuerdo. Nada más se les olvidó un detalle: apenas en diciembre del año pasado estaban defendiendo a este personaje cuando intentó cobrarle la mínima cantidad injustificada de 60 millones de pesos a Casa Cuervo, algo que la misma empresa señaló en términos de extorsión.
Y ojo, porque para ese momento en el que se dio el caso de esta empresa tequilera, sobre Diego Rivera ya pesaban los señalamientos por haberse adueñado del museo del tequila, por haber detenido arbitrariamente a un periodista, por vestir o portar artículos impagables con su salario y un largo etcétera.
Es decir: lo de Morena Jalisco es más un intento de deslinde (muy poco efectivo, por cierto) que una declaración de principios. En este momento, más que deslindarse, Morena debería aclarar por qué postuló a un personaje sobre el que en aquel momento ya pesaban señalamientos de presunta corrupción. Ya ni se diga del porqué postularon a un personaje que, según la investigación federal, tenía desde entonces vínculos estrechos con el crimen organizado.
En algo tiene razón Érika Pérez, presidenta de Morena Jalisco: ella no estaba al frente del mismo cuando se decidió postular a Diego Rivera. O sea, ella sí lo defendió apenas en diciembre pasado, pero sin duda no lo postuló. Quien tendría también que dar explicaciones es Katia Castillo, quien estaba al frente de Morena en el estado cuando este personaje fue designado como candidato.
Los partidos políticos, todos, tienen que tomarse muy en serio el postular a personas que no cuenten con delitos, pasados o presentes, en su historial. Es lo mínimo que se les debería pedir para que sigan justificando su existencia.
Otra pregunta queda en el aire: ¿por qué se detiene a Diego Rivera, pero se nombra como interina a una persona de su mismo grupo? Misteriosos son los caminos guindas.
Una buena señal
La presencia estatal y federal en Tequila en algo debe servir. El anuncio del gobernador Pablo Lemus de una inversión de 500 millones de pesos, solamente para este año, es positivo para una comunidad que ha sufrido el azote del crimen y del abuso del poder municipal.