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El diputado Monreal y la corrupción del 1%

Con diáfana franqueza, el diputado Ricardo Monreal puso el dedo en la llaga. Tiene la explicación de las camionetotas judiciales de 3 millones de pesos. 

Esta es la tesis del líder morenista en San Lázaro: 

Los afiliados y simpatizantes de un movimiento que prometió ser austero y honesto, explicó el doctor en derecho, tienen “que ser ejemplo, aunque no siempre lo somos, pues nos excedemos y abusamos, e incluso violamos lo que nosotros construimos como doctrina filosófica; pero el 99% lo cumple, el 99% de militantes de Morena, de simpatizantes de Morena, cumple con ese ideario político que nos propusimos y el uno por ciento lo distorsionamos”. Reforma (24/01/26)

El uno por ciento es el problema. 

No suena difícil. Si tienes cien manzanas y solo una está podrida, pues ya nos decían en la primaria qué había qué hacer para cuidar a las demás. Empero, el quid con los porcentajes radica, para empezar, en el universo del que estamos hablando. Y en Morena no son 100. 

Si los acólitos de Andrés son diez millones, estamos frente a un quilombo de cien mil manzanas podridas. Y si uno recuerda de dónde vienen los escándalos del arranque del Gobierno de Claudia Sheinbaum, esos frutos engusanados están bien arriba del árbol.  

O sea, todo un Estadio Azteca de violadores de la doctrina filosófica (Monreal dixit) que prometió no agandallarse el presupuesto. 

Qué tranquilidad nos proporciona el maestro universitario: ¿se imaginan si el 99% que se porta bien, es decir los otros 9 millones 900 mil militantes de Morena, decidiera que también quieren ser parte del atasque? 

La explicación (es un decir) del diputado Monreal se dio en el marco de la noticia de las camionetotas que se agenciaron los Ministros de la nueva Suprema Corte, que se presumen del pueblo y para el pueblo, escándalo que de nuevo evidenció que las llamadas de la Presidenta a la austeridad tienen menos éxito que una misa de lunes. 

Las palabras monrelianas encierran pistas agradecibles para entender a Morena 2.0. 

Para empezar que los meros meros del Poder Judicial no son independientes, sino parte del pícaro uno por ciento morenista. Ya lo había dicho el diputado petista que reclamaba una reforma electoral: si tenemos el PJ, para qué moverle. Certificado: esas manzanas son guindas, y tanto que apenas llegan, se portan mal. 

Y en segundo lugar desvela, precisamente, por qué el atorón de la iniciativa electoral de la Presidenta Sheinbaum. El uno por ciento, incluidos verdes y petistas que boicotearon la ley antinepotismo al patearla al 2030, no quieren cambios ni acotamientos.
Se ha denunciado que Morena busca reglas electorales que harían muy cuesta arriba, si no que imposible, disputar el poder al obradorismo en las urnas. Leyendo a Monreal se concluye: no, el bodrio descafeinado que pretenden es para afianzar al uno por ciento. 

Va a hacer quince años que en Nueva York nació un movimiento que se autoproclamaba como el 99%. El “Occupy Wall Street” sacudió por unas semanas al mundo. Eran los que reclamaban que el uno por ciento se llevaba prácticamente todo el pastel. Y los demás, migajas. 

Si se revisa bien, Monreal lleva semanas advirtiendo que sin PVEM no hay reforma posible. ¿Trabaja el diputado para Palacio o para el Verde? Es pregunta.

La otra duda es si Monreal ya le dijo a la Presidenta Sheinbaum que el 99%, del país incluso, se puede quedar esperando mejoras, porque el uno por ciento está feliz, feliz, feliz, y hasta ahorra mil millones de pesos estrenando camionetotas.

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