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El roster del Clásico Mundial: ¿faltó mejor gestión?

México ya tiene roster para el Clásico Mundial de Beisbol 2026. La lista es oficial. Los nombres están definidos. A partir de ahora, el debate deja de ser especulación y se convierte en análisis. Ya no caben los “qué hubiera pasado si”; corresponde evaluar lo que hay, cómo se construyó y, sobre todo, qué revela… y qué omite.

Durante meses se proyectó un equipo ideal bajo una lógica técnica clara: reunir a todos los mexicanos consolidados en MLB y complementarlos con quienes compiten al más alto nivel en Japón, Corea o Taiwán. No era un ejercicio romántico, sino una proyección sustentada en talento probado, momento competitivo y profundidad estructural.

El roster definitivo confirma algo esencial: México llega con base ligamayorista real. No están todos los que muchos anticipaban, pero sí hay experiencia auténtica, no simbólica.

En la ofensiva, la presencia de Alejandro Kirk y Randy Arozarena garantiza impacto inmediato y liderazgo competitivo. Son jugadores acostumbrados a escenarios grandes.

En los jardines, Jarren Duran y Alek Thomas aportan velocidad, defensa y versatilidad táctica.

En el cuadro, Luis Urías, Ramón Urías y Jonathan Aranda ofrecen equilibrio, contacto y capacidad de ajuste. En el corazón del lineup, Rowdy Téllez y Joey Meneses representan poder probado y presencia ofensiva.

No es una ofensiva improvisada. Es una alineación con recorrido.

En la rotación, Taijuan Walker encabeza un grupo con experiencia en MLB, acompañado por Javier Assad y Patrick Sandoval, brazos que han enfrentado lineups de alto nivel.

En el bullpen, Andrés Muñoz es un cerrador de élite. Su presencia cambia juegos. Detrás de él hay variantes estratégicas que permiten ajustar según el rival y el momento.

México no llega con apuestas ni experimentos. Llega con peloteros que compiten semana a semana en el mejor beisbol del mundo, complementados por elementos sólidos del circuito nacional.

Pero sería ingenuo ignorar las ausencias.

La de Isaac Paredes resalta por su versatilidad defensiva y poder ofensivo. También llama la atención la no incorporación del brillante defensivo Marcelo Mayer y del eficaz Alan Trejo.

En los jardines, la experiencia de Alex Verdugo habría elevado el techo competitivo. Detrás del plato, José Treviño y César Salazar eran alternativas naturales.

En el pitcheo, la lista de nombres es amplia: José Urquidy, Anthony Banda, Giovanny Gallegos, Luis Cessa, Omar Cruz, Manuel Rodríguez y Jeremiah Estrada habrían dado mayor profundidad y opciones situacionales.

Cada ausencia tiene contexto. Y ese contexto importa.

También hay incorporaciones de peso.

La inclusión de Nick Castellanos aporta jerarquía inmediata. Es un ligamayorista consolidado, presencia firme en el dugout y amenaza real en la caja de bateo.

En el relevo, Brennan Bernardino ofrece una herramienta táctica valiosa: zurdo con rol definido y experiencia previa en el propio Clásico. En torneos cortos, esos perfiles suelen decidir juegos.

Se suman además brazos como Taj Bradley, Robert García, Víctor Vodnik y Daniel Duarte, que aportan velocidad, profundidad y flexibilidad al staff.

El equipo no está debilitado. Está reconfigurado.

Un roster del Clásico Mundial no se arma únicamente desde el escritorio deportivo. Intervienen permisos de organizaciones de MLB, pólizas de seguro para contratos millonarios, tiempos de rehabilitación y negociaciones individuales complejas.

La Federación Mexicana de Beisbol tiene la responsabilidad de anticipar escenarios, asegurar coberturas y generar confianza con los clubes. Las ligas nacionales deben respaldar el proyecto y, cuando el tamaño del evento lo exige, el Estado puede facilitar logística y garantías financieras.

Cuando un nombre no aparece, rara vez es una simple decisión técnica. Casi siempre hay una historia detrás.

México posee talento ligamayorista real. Lo que hoy está bajo escrutinio no es la calidad individual, sino la capacidad institucional para convocar, coordinar y sostener a sus mejores exponentes.

El roster está definido. La base es fuerte. El equipo es competitivo.

Ahora viene a demostrar que esta versión, distinta pero sólida, puede competir sin complejos frente a potencias como Japón, República Dominicana y Estados Unidos.

Ahí se sabrá si fue suficiente. O si faltó algo más que ese talento. La afición beisbolera mexicana espera que el conjunto que piloteará Benjamin Gil logre superar la actuación del pasado Clásico Mundial en el que de la mano de Juan Gabriel Castro lograron el tercer lugar y eso es una gran hazaña.

bambinazos61@gmail.com

@salvadorcosio1

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