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La frontera que el crimen cruzó en Tequila

Nos escandalizamos cuando el crimen infiltra al Gobierno, ¿pero qué pasa cuando gobierna directamente el crimen?

Eso ocurrió en Tequila, Jalisco, durante poco más de un año con el alcalde Diego Rivera, preso por extorsión, secuestro agravado y delincuencia organizada.

En Tequila gobernaba una célula del cártel local, a diferencia del resto de casos similares en Jalisco.

En esto coinciden testimonios de ciudadanos y políticos tequilenses consultados. Me pidieron reservar sus nombres por temor.

“Eran ellos los que estaban operando y no nos dimos cuenta hasta que empezamos a sentir el yugo”, contó un poblador.

Desde Guadalajara o cualquier otra ciudad del país es difícil imaginarlo. Pero la gente celebrando en la plaza principal el arresto del alcalde refleja el desahogo ante la opresión y el miedo con el que vivían.

“Eran tantas las maneras como se estaba robando, extorsionando y saqueando al pueblo, tantas, y con una impunidad y un descaro tan impresionante que era evidente (que el cártel gobernaba)”, me dijo otro habitante.

La versión coincide con la imputación de la FGR a Rivera en donde lo acusa de operar una estructura criminal dentro del Ayuntamiento.

Todo el Gobierno municipal se volcó en imponer cobros ilegales y exagerados a comerciantes, ciudadanos, empresas y guías de turistas.

“Todo estaba a punto del colapso. Todo y nada era un pretexto para que te sacaran dinero. Si te detenían en tu motito, si te agarraban haciendo pipí en la calle, todo era dinero, dinero, dinero, sin que existiera en la Ley de Ingresos”, me dijo un político local.

Una multa de 180 pesos costaba mil, dos mil, tres mil pesos.  

Junto con Rivera fueron detenidos su comisario, su director de obras públicas, y el de predial y catastro. Están prófugos el tesorero y el jefe de gabinete.

Sobre este último, una fuente local acotó que su operación era aún más cruel: “Yo creo que era su operador real”.

De la estructura de Gobierno de Rivera quedan el juez municipal, el contralor y el secretario general. La recién nombrada alcaldesa interina, la regidora morenista Lorena Rodríguez, es cercana al ex presidente municipal.

Las voces consultadas coinciden: nada pasó mientras el alcalde extorsionó y robó a pobladores y empresas pequeñas. Hasta que se metió con Tequila Cuervo en diciembre pasado. Todas las alarmas del Gobierno federal se encendieron.  

La gente está más tranquila, pero en su fuero interno saben que la nueva administración representa pocas garantías para sanear la estructura municipal.  

¿Así nada más el Gobierno en Tequila pasó de estar “en manos de la maña” a estar en manos de “los buenos”?, cuestioné a los pobladores.  

La respuesta está de más. Todos la sabemos.

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