La Guadalajara mundialista enfrenta tres amenazas
Faltan cinco meses para el Mundial de Futbol y Guadalajara, “la sede mundialista más mexicana”, enfrenta tres amenazas sostenidas.
La primera, cuya preocupación ha expresado la FIFA, se relaciona con la violencia y las fosas clandestinas.
El año pasado, el gobernador redujo a golpeteo político y a una campaña de desinformación la narrativa de que había fosas muy cerca del Estadio AKRON.
El mandatario dijo la verdad porque las fosas clandestinas no rodean al estadio mundialista, más bien rodean todo Guadalajara.
En 2025 se exhumaron 240 cadáveres de fosas clandestinas (el doble que el año previo), la mayoría ubicadas en Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque, los municipios que rodean Guadalajara.
Por otro lado, los hechos violentos de alto impacto a plena luz del día en la ciudad también generan una percepción de ingobernabilidad.
Primero la balacera de 25 minutos sin presencia policial en el Mercado de Abastos en diciembre pasado. Ahora el enfrentamiento de ayer en Zapopan que dejó cinco heridos y un fallecido. ¿Y la Policía? Otra vez el Escudo Jalisco C5 fue inútil para responder a la emergencia.
La segunda amenaza está relacionada con el repunte inesperado de contagios de sarampión este año. Con 681 casos y la mayor tasa de incidencia en el país, este 2026 nuestra Entidad ya ha superado los 663 casos acumulados durante todo el año anterior.
Las autoridades de salud enfrentan un doble desafío ante la enfermedad más contagiosa conocida por la humanidad (tres veces más que el COVID-19), y el rechazo de la población a la vacuna. En las casas, la gente le cierra la puerta a los brigadistas.
En cinco meses, Guadalajara recibirá un flujo migratorio sin precedentes, factor que multiplica exponencialmente el riesgo de propagación en una población reticente a la vacuna.
La tercera amenaza para la Guadalajara mundialista se relaciona con la creciente crispación social por el tarifazo.
El alza a la tarifa del transporte público entrará en vigor en abril de este año, pero los colectivos organizados alistan una carrera de resistencia con movilizaciones y protestas.
Si el Gobierno minimiza el descontento y, por incomprensión o torpeza política, desatiende los reclamos, podría catalizar una resistencia civil que alcance a la justa mundialista.
Los colectivos saben que el tiempo, en ese sentido, juega a su favor.
Las tres amenazas son reales. El riesgo de cualquier escenario que rompa con la escenografía de una ciudad ejemplar debe preocupar a más de uno en el Gobierno.
P.D. Seamos optimistas. Descartemos como una cuarta amenaza cualquier problema de inundación o riesgo para los turistas durante el temporal de junio.