Las dos bancarrotas del SIAPA
En una charla ayer donde el tema fue la creciente e inédita crisis del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) en el noticiario Líder Informativo de Megaradio, el doctor Arturo Gleason, experto en temas hídricos, explicó y advirtió a la audiencia de las dos crisis que enfrenta el organismo operador del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara, y que bien hicieran las autoridades en atenderlas, y replantear sus acciones para atender esta emergencia, que pudiera degenerar en un grave problema de salud pública.
Desde luego planteó la “bancarrota institucional”, esa que en varias ocasiones he referido aquí y que tiene que ver con el uso que siempre tuvo esta institución como caja, no tan chica, de Gobiernos priistas, panistas y los emecistas en turno. Ya fuera para financiar campañas políticas o para emplear a sus clientelas políticas (el caso vigente e impune de Ely Castro, ilustra a la perfección este lastre) que fue minando la estabilidad financiera del organismo hasta su actual colapso.
Esta “bancarrota institucional” que alcanzó niveles nunca vistos el sexenio pasado de Enrique Alfaro, y que constituyó un lastre que le está explotando al Gobierno de Pablo Lemus, con todas las quejas y tensiones con los usuarios por el agua sucia y pestilente que reciben y los cortes al suministro, se reflejó en las auditorías externas dadas a conocer en días pasados por el propio director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba.
Ahí están las deudas en pago de proveedores, muchos de los cuales fueron contratados sin licitación alguna y bajo la lógica del amigusimo, que empeoró la de por sí ya deficiente infraestructura hídrica de la metrópoli. La muy dorada y obesa nómina del organismo operador del agua. También el viejo problema de las tomas clandestinas u ordeñas ilegales de las tuberías, y la vulnerabilidad de los sistemas de cómputo y la contratación de empresas fantasma que han gravado el problema de cartera vencida del SIAPA.
Pero más grave aún, está la “bancarrota hídrica” que asegura Gleason, padece ya el SIAPA.
Fenómeno del que ha advertido incluso la ONU al señalar que es más grave que los estrés hídricos que se padecen en muchas regiones del mundo, ya que mientras éstos son reversibles, las “bancarrotas hídricas” no lo son.
Gleason alerta que el consumo creciente de agua en el campo y la metrópoli, combinada con la mala gestión que ha hecho por años el SIAPA han agotado muchas de las reservas de agua dulce, más allá de la capacidad de su regeneración natural en la región. Y que las que prevalecen presentan ya una mala calidad por los excesivos niveles de explotación.
Es desde esta situación de crisis, plantea Gleason, que se deben explorar las soluciones. Considera que lo planteado hasta hoy por las autoridades parece ser sólo para evadir el problema, y que ante un SIAPA rebasado, se debe convocar a una gran mesa que involucre a los municipios, usuarios, universidades, iniciativa privada y especialistas para buscar verdaderas alternativas. Ojalá se le escuche a Gleason y a otros expertos.