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Más víctimas del 22 de febrero

Pienso en Jorge, un carpintero de Puerto Vallarta. La mañana del domingo 22 de febrero decidió retirarse del mercado en donde vende su mercancía ante el inicio de los bloqueos y disturbios en Jalisco.

Jorge empacó y se dirigió a su casa cuando hombres armados lo detuvieron, lo obligaron a bajarse del auto e incendiaron su camioneta. Perdió su vehículo y toda su mercancía.

Pienso en Salvador, un trailero de toda la vida que alrededor de las ocho de la mañana de ese mismo domingo, en Acatlán de Juárez, hombres armados lo bajaron de su tráiler y le prendieron fuego.

Ese tráiler era su patrimonio, su herramienta de trabajo y el sostén de sus cuatro hijos y su esposa.

Pienso en Horacio, un pequeño empresario de Puerto Vallarta que tenía una semana de haber inaugurado su restaurante Mulata. Hombres armados le prendieron fuego.

Pienso en Carlos, un chofer dueño de un camión de pasajeros que realizaba un traslado de turistas de Guadalajara a Talpa de Allende.

Cuando se detuvieron a desayunar, sujetos con armas los golpearon, los asaltaron y le prendieron fuego al camión. La hija de Carlos contó que su padre enviudó hace un año y su único sustento económico y emocional era ese autobús.  

Pienso en Imelda, que también perdió su auto; en Marina, que solicita ayuda para reabrir su fonda devorada por las llamas; pienso en Adriana, una enfermera que, al igual que el resto, perdió su vehículo.

Pienso en los habitantes de Mascota que perdieron sus autos y en la comunidad que se organizó para reunir medio millón de pesos y apoyar a los afectados.

Todas estas historias son públicas. Forman parte de una decena de casos en la plataforma en línea Gofundme.com Todos relacionados con víctimas de la violencia del 22 de febrero en Jalisco.  

El crowdfunding o financiamiento colectivo es una práctica común en línea para apoyar causas sociales y filantrópicas.  

Cualquiera puede abrir una solicitud de recaudación de fondos. En los casos de Jalisco, la mayoría son amigos o familiares de las víctimas que solicitan el recurso para apoyar a las y los afectados.

Las metas para recaudar van de los 35 mil pesos para la camioneta de Jorge, el carpintero, hasta 600 mil pesos para el autobús de Carlos.

En dos de los casos, las metas de recaudación se cumplieron y en el resto hay avances. Aquí se pueden consultar: jnlomeli.short.gy/victimas_jalisco

Pienso en todas las personas afectadas. Las víctimas directas rondan seguramente el millar pues el gobierno estatal contabilizó más de 800 “incidentes” entre quemas de vehículos, comercios y gasolineras.

Pienso en la solidaridad de quienes se han organizado y han donado. Pienso en la generosidad que supera la desconfianza pues la donación en línea no está tan arraigada en nuestra cultura como en la anglosajona.

Pienso en cómo la ciudadanía, otra vez, se está haciendo cargo por sí solos. Y pienso, sobre todo, que este trabajo organizado de nombrar, crear canales de apoyo, donación y empatía, debería ser una labor de los Gobiernos municipal, estatal y federal.

Pienso que son demasiadas las víctimas anónimas del 22 de febrero que han sido borradas, pero estos actos de solidaridad les devuelve el rostro y la dignidad.

No nos cansemos de documentar estas historias, darlas a conocer por todos los medios y, sobre todo, de exigir que los gobiernos también se hagan cargo.

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