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Memo y Juan

Saliendo del café semanal y, seguramente estimulado por la cafeína, Juan le dice a Memo:

-Ocupo que, de favor, me acompañes a San Juan de Dios.

-¿A San Juan de Dios? -repite Memo, en tono de duda.

-Sí, al mercado. ¿Por qué esa cara? -pregunta Juan y agrega: -Me dijeron que allí puedo hacerme de una pistola. 

Sin salir de su sorpresa, Memo le pregunta a Juan: -¿Para qué quieres una pistola?

 -¿Cómo que para qué? Estás viendo que Trump ya amenazó con invadir a México si el Gobierno no le entrega a los narcopolíticos -ilustra Juan.

-¿Y eso qué tiene que ver contigo?, o ¿ya te metiste a la maña? -pregunta Memo.

-¡Jamás! -afirma Juan, en tono irritado. 

-¿Entonces para qué quieres una pistola? Tú no sabes manejar armas. Te vas a dar un balazo en una pata -le comenta Memo, riéndose.

-Por lo visto, tú no entiendes la gravedad de lo que está pasando. La soberanía de México está en riesgo. Ya dijo el presidente gringo que, si no le entregan a los narco-políticos, vienen por ellos. Ya viste como a Maduro lo sacaron de las greñas -expresa Juan, con cara de preocupación.

-Vayamos por partes -comenta Memo-. ¿Tú sabes qué es la soberanía? Luego, eso de comprar un arma en el mercado negro, como que no es sensato y, finalmente, ¿cuál es tu bronca?

-Parece que el que no entiende eres tú -afirma molesto Juan-. La soberanía es el derecho de ser libres, tomar nuestras decisiones y que nadie se meta con nosotros y nuestro país; y si nos invaden, yo no me voy a quedar con los brazos cruzados, yo voy a defenderme. Para eso necesito una pistola, y me dijeron que en el mercado la puedo conseguir.

-Vaya si eres ingenuo. Ahora resulta que vas a defender la soberanía nacional que hace años se perdió. ¿Recuerdas qué dijo Trump? Que ‘López Obrador, al primer apretoncito, se bajó los pantalones’. En fin, vas y compras tremendo pistolón y si los ‘tiras’ te agarran, vas a parar al bote o pagas el disimulo. Luego, como Juan Escutia, te envuelves en la bandera nacional y te lanzas desde el Castillo de Chapultepec defendiendo delincuentes. No pos’ sí, tienes sangre de patriota -ironiza Memo. 

-No te burles. Algo tenemos que hacer frente a las amenazas de que nuestro país sea intervenido -insiste Juan.

-¿Traes cola qué te pisen? ¿Por qué la preocupación? -apostilla Memo.

-Me conoces de toda la vida y sabes que no infrinjo las leyes, ni siquiera el reglamento de tránsito; y también sabes que amo a mi familia y a México y, si hay que hacer algo en su defensa, no dudo en poner el pecho -expresa con vehemencia Juan.

-Lo sé, pero ni tú ni yo somos culpables del estado que guardan las cosas. La inseguridad y el narcotráfico son patologías sociales que debe combatir el Gobierno. A nosotros nos toca ser honestos, trabajadores y buenos ciudadanos y, finalmente, el que se la coma, pues que la pague -concluye Memo.

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