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Mercedes-Benz y el futuro del automóvil

Hace unos días, Mercedes-Benz cumplió 140 años de vida. Su historia está íntimamente ligada a la del automóvil, puesto que nueve años antes de que la empresa fuera registrada, uno de sus fundadores, Karl Benz, inventó el automóvil con motor de combustión interna. Esa invención impactó la historia como pocas. Con la posibilidad de moverse más lejos, más rápidamente y de manera más segura que a pie, a caballo o en vehículos tirados por animales, nacieron los suburbios, las carreteras y una industria tan pujante que hoy emplea directamente a 4.7 millones de personas en el mundo, sin hablar del impulso a otras industrias como la del petróleo y el caucho. Hoy, esta industria está pasando por otra transformación y de cómo resulte dependerá también cómo vamos a vivir.

Dentro del mundo del automóvil, Mercedes fue creadora no solo de autos memorables como los SL —entre ellos el Ala de Gaviota de los años 50—, sino que también incorporó tecnologías de seguridad que ayudaron a proteger muchas vidas. Entre ellas están la jaula de seguridad, que refuerza el habitáculo; los frenos ABS, el control electrónico de estabilidad y las bolsas de aire, por mencionar solo las más conocidas. Sin embargo, quien realmente tomó ese invento y revolucionó a la humanidad fue Henry Ford, con el Modelo T, fabricado de una forma que nadie antes lo hacía: con los obreros en un solo lugar y los autos pasando frente a ellos para ser armados paso a paso, creando la línea de producción que se utiliza hasta hoy.

Tal vez el mayor mérito de Ford fue duplicar el sueldo que se pagaba por hora en 1914. Con esto, los trabajadores podían comprar los autos que fabricaban. Henry Ford prácticamente creó la clase media estadounidense y lo hizo buscando resolver un enorme problema de rotación laboral. El aumento del sueldo vino acompañado de una disminución de la jornada laboral, de nueve a ocho horas por día. Todo el mundo quería trabajar en Ford y el resto de las empresas tuvo que seguir el ejemplo.

Libertad, independencia y riesgos

Al mando de un automóvil ya era posible vivir en una casa más grande, aunque estuviera más lejos del trabajo. Esto creó los suburbios y ayudó a sacar gente de los centros urbanos, pero poco a poco también fue generando nuevos problemas. Cada vez había más automóviles y fue necesario crear infraestructura para ellos, como calles más anchas, semáforos, puentes, pasos a desnivel y estacionamientos, muchos estacionamientos.

El auto comenzó a ser también un objeto de culto y un símbolo de estatus. Ya no era importante solo moverse, sino también cómo llegar al destino. Marcas como Cadillac se subieron a un pedestal al que no muchos podían llegar. La potencia y el manejo, principalmente en Europa, también pasaron a ser altamente deseados y, a mayor velocidad, más accidentes. Con ello volvemos a los inventos ya mencionados de Mercedes-Benz o a los cinturones de seguridad creados por Volvo.

Estados Unidos fue el mayor productor y consumidor de autos del mundo hasta 2009, pero su salida de la cima ya se vislumbraba desde al menos 20 años antes. Asia sería el futuro. Primero fue Japón, que venció la desconfianza de los estadounidenses —aunque tardó más tiempo en lograr lo mismo en el Viejo Continente— y se afianzó como productor de calidad. Luego vino Corea del Sur, siguiendo una estrategia similar pero más agresiva. Los coreanos tuvieron que mejorar de manera importante su calidad y después ofrecer 10 años de garantía en sus autos para que los vecinos del norte comenzaran a comprarlos.

Ahora es China la que está pasando por ese proceso, con la diferencia de que ya es el mayor mercado del mundo desde hace 17 años y su producción, estimada en 34.7 millones en 2025, es más del triple que la de Estados Unidos. Japón queda en tercer lugar con ocho millones e India, el siguiente gigante al que hay que estar atentos, ya fabricó más de seis millones.

Con el desarrollo de la tecnología, principalmente de la inteligencia artificial, el siguiente paso es alcanzar el manejo completamente autónomo, nivel 5, para que manejar sea un hobby y no una necesidad. Cuando esto ocurra, poseer un auto como lo hacemos hoy irá perdiendo sentido, ya que la norma será utilizar vehículos comunitarios, que estarán más tiempo circulando que estacionados, liberando espacio en las ciudades para las personas. Y quienes están más cerca de darnos esa nueva realidad son India y China, no Mercedes-Benz o Ford. Las vueltas que da la vida.

oliveiraserg@gmail.com

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