Ideas

Para no ser fiscal Anticorrupción “carnal”

Mucho tendrá que hacer Eduardo Cipriano Manzanilla Aznáres, para borrar la idea de que se convirtió ayer en el nuevo fiscal anticorrupción “carnal”, por haber sido parte del Gobierno de Enrique Alfaro, estar trabajando en el actual Gobierno de Pablo Lemus, y de ahí saltar a este puesto clave del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA). 

Como ayer escribí aquí, si del primer fiscal anticorrupción, Gerardo de la Cruz, había grandes (pero incumplidas) expectativas por su falta de nexos con la clase política y gubernamental y por llegar apoyado por organizaciones de la sociedad civil, lo mejor que podría haber pasado, es que nadie de la terna enviada por el gobernador Pablo Lemus hubiera alcanzado los 26 votos necesarios en el Congreso, por sus vínculos con la administración actual y pasada. Pero pudieron más los acuerdos palaciegos de MC y sus aliados y de la revivida alianza de Morena y los suyos, junto con PAN y PRI, que el interés de los ciudadanos que dicen representar.

Volvió a prevalecer la lógica del poder de que uno de los suyos en la fiscalía anticorrupción, no les será incómodo ni una amenaza, sino un “carnal” para lo que se ofrezca, en detrimento de los gobernados.

Manzanilla tendrá que sorprenderlos y sorprendernos demostrando que no es así.

Que, aunque forma parte todavía del Gobierno de Lemus, como director jurídico de la Secretaría de Salud, ya que se instale en la fiscalía anticorrupción, revisará casos como el hecho de haber fraccionado en casi 150 contratos las obras en la carretera a Chapala, y los sobrecostos en las recientes remodelaciones en monumentos y plazas públicas con motivo del Mundial de Futbol. Y que meterá lupa también a los contratos para operar el tarjetazo del tarifazo y los subsidios millonarios a los transportistas.

Desde luego también, si quiere demostrar que tiene las convicciones y el valor de ser un auténtico fiscal anticorrupción, Manzanilla deberá seguir desde el 15 de febrero que asuma el cargo, la compra a sobreprecio de las computadoras para los maestros que se hicieron en el Gobierno de Enrique Alfaro, pese a haber fungido como su abogado cuando trabajó en la consejería jurídica, llevado ahí por su principal promotor, el ex secretario de gobierno, Enrique Ibarra Pedroza.

Lo de las computadoras es solo por mencionar el más reciente caso documentado, pero están también ahí las compras millonarias fantasmas para las patrullas de la Policía estatal, y el caso insignia de la corrupción en la pasada administración alfarista como fue el programa “A toda Máquina”, que se quedó atorado en el Tribunal de Justicia Administrativa, por mencionar solo algunos.

Oportunidades, pues, sobran para que Manzanilla, pronto demuestre que, pese a haber ganado por la negativa de la oposición a que llegara la candidata de Casa Jalisco, Tatiana Anaya, y el veto de regreso que mandó el gobierno lemusista contra Ricardo Sánchez Beruben, está listo y comprometido con los jaliscienses, y no con sus ex jefes, para cumplir con la grave responsabilidad que buscó y logró, aunque sea de rebote.

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