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Ser therian: animal, no humano

Caminan a cuatro patas (con piernas y brazos), algunos aúllan, otros ladran o gruñen y olfatean… son los therian: personas que se identifican como animales. Traen máscaras y atuendos de perros, lobos, gatos, zorros, pero para ellos no son solamente disfraces o actuaciones, sino parte de cómo se perciben a sí mismos.

La palabra therian nace del concepto therianthropy, un término mucho más amplio que proviene del griego ther o therion, que significa “animal salvaje” y anthrôpos: “ser humano”. Originalmente era asociado a la mitología y se encontraba en relatos sobre la transformación entre humano y animal, hasta que fue retomado en las últimas décadas para describir a personas que se identifican internamente con animales no humanos, principalmente mamíferos.

Aunque podría parecer una moda pasajera, para las personas que se reconocen como therians no es un juego ni un performance, sino una vivencia profunda. Incluso, han comenzado a ser más visibles y están generando comunidades con algo en común: experimentan una conexión psicológica, emocional o incluso espiritual con una especie animal en específico.

Mientras en Japón un hombre gastó más de 12 mil euros (unos 240 mil pesos) en un disfraz hiperrealista para poder parecerse a un perro, en Argentina una adolescente de 14 años fue atacada por tres jóvenes therians; la chica habría pensado que se trataba de una broma cuando los vio acercarse y olfatearla, hasta que le mordieron un tobillo; apenas alcanzó a patearlos y salir corriendo.

“Para mí tienen razón hay que darles identidad, también mándalos a vivir al hábitat que corresponde, según ellos, arriba de un árbol, al monte, a las sierras, para que se sientan cómodos”, se lee en uno de los comentarios, tras la manifestación de therians en Argentina, exigiendo al Congreso que se reconozca su identidad.

Los casos de personas therian comienzan a volverse tendencia en redes sociales, por la singularidad de sus atuendos y comportamiento, pero también lo que implica la aceptación de esta identidad, sobre todo cuando su comportamiento va en contra de las reglas o normas sociales de convivencia.

Si bien cada individuo tiene el derecho a definirse como prefiera, más allá del género u orientación sexual, la tendencia de los therians hoy puede generar desde gracia o confusión hasta el rechazo y la discriminación. Su aparición irá poniendo a prueba valores como el respeto y la tolerancia, que hoy buscamos nos cimenten como sociedad.

¿Está en crisis la identidad humana, de asumirse y aceptarse como humano? ¿Es una nueva patología no asumida? Si se tratara únicamente de adolescentes, quizá podría interpretarse como la búsqueda de un lugar en lo social o un proceso de pertenencia, pero ¿en adultos?

Instagram: vania.dedios

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