¿Soberanía o aranceles?
El jueves por la tarde –alrededor de las 4:30 p.m.– entregué a la redacción de El Informador mi reflexión en donde hacía referencia a la conferencia telefónica que por la mañana habían sostenido Claudia Sheinbaum y Donald Trump, y en donde la conclusión –en el último párrafo– decía: “Yo no estaría tan optimista del ‘romance’ por las ‘felices’ conclusiones y ‘seductores’ comentarios que nos dan ambos gobiernos sobre las conversaciones telefónicas, y si debemos estar preocupados del ‘sablazo’ que en cualquier momento nos puedan soltar desde la Oficina Oval”.
¿Y qué sucedió? Una hora y dos minutos más tarde –a las 5:32 p.m.–, las agencias de información difundieron los detalles de la nueva orden ejecutiva firmada en la Oficina Oval, donde el presidente estadounidense, bajo el argumento de un “estado de emergencia” en relación a la “amenaza excepcional” que Cuba representa para la seguridad nacional, dispone que “se podrá imponer un arancel adicional ‘ad valorem’ (según el valor) a las importaciones de bienes que sean productos de un país extranjero que venda o proporcione directa o indirectamente cualquier tipo de petróleo a Cuba”. El “sablazo” llegó muy pronto.
Sheinbaum, envuelta en la bandera del nacionalismo, dijo el viernes que “la ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa porque es ayuda humanitaria y México siempre es solidario con todo el mundo y son decisiones soberanas”, dando instrucciones al canciller Juan Ramón de la Fuente “para que establezca comunicación inmediata con el Departamento de Estado para conocer los alcances del decreto”. Los “alcances”, hasta dónde quiere llegar Trump, son muy, muy claros: bloquear totalmente a la isla caribeña y asfixiarla, con un mensaje que tiene como destinatario a quien despacha en Palacio Nacional para que se abstenga de continuar con el abastecimiento de combustible “humanitario”.
La intención de Sheinbaum es loable –“… impedir una crisis humanitaria del pueblo cubano”–, pero no es argumento suficiente para frenar los inhumanos propósitos de quien manda en la Casa Blanca.
El viernes el canciller De la Fuente, quien habló al Departamento de Estado estadounidense, dijo en la plenaria de los diputados de Morena que nuestro país “no aceptamos que no haya ayuda humanitaria cuando algún país del mundo lo requiere y lo vamos a seguir ejerciendo… México hará siempre todo lo que esté a su alcance porque la ayuda humanitaria llegue cuando se necesite”, cuando el jueves la presidenta había advertido que “… tampoco queremos poner en riesgo a nuestro país en términos de aranceles”, por lo que Sheinbaum tendrá que decidir muy pronto: ¿soberanía o aranceles?
Usted, ¿qué opina?