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El fracaso de los organismos internacionales multinacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) o incluso la Corte Penal Internacional (CPI), que no sancionan y permiten abusos de poder como los que evidentemente cometía Nicolás Maduro en Venezuela, es el origen de que se vuelva a imponer la ley de la selva, como lo que ocurrió este primer fin de semana del 2026 con la violación de la soberanía territorial de ese país sudamericano por parte del Gobierno de Estados Unidos para detener arbitrariamente al dictador venezolano.
Porque es claro que la ausencia de acciones por parte de estos organismos multilaterales, permitieron que desde el Gobierno militar de Hugo Chávez, quien asumió la administración de Venezuela en febrero de 1999, y se reeligió en abril de 2002 para no dejar el poder hasta el 5 de marzo de 2013, cuando prácticamente le transfiere la presidencia a Maduro, provocaron que en nombre de la soberanía popular cometieran durante 25 años violaciones a los derechos humanos, claras regresiones democráticas y altos niveles de corrupción que empobrecieron a la población, pese a la riqueza petrolera de ese país.
Eso permitió a la vez la construcción de una narrativa aparentemente libertaria del presidente Donald Trump, de la necesidad de intervenir y atacar al Gobierno de Maduro por oprimir a la población venezolana y sobre todo por supuestamente afectar los intereses de Estados Unidos al encabezar un narcogobierno que impulsaba el ingreso de droga a suelo estadounidense “envenenándolos”.
Este discurso desde luego ganó las simpatías de la oposición venezolana y gobiernos de derecha de América Latina, cuando en realidad, el objetivo principal que está detrás de la acción militar de Estados Unidos contra Maduro, es asumir el control de la principal reserva petrolera del mundo, de la que se surten las potencias que le compiten el control planetario a Trump, como Rusia y China.
Estamos, pues, ante la nueva versión de la Doctrina Monroe que concebía a Estados Unidos como el policía y gerente mundial, ahora corregida y aumentada con el “Make America Great Again” acuñado por Trump, y que asomó de cuerpo entero en sus declaraciones del sábado donde adelanto que será su país el que maneje y se cobre con el petróleo lo que “gastará” en Venezuela.
La acción unilateral de Estados Unidos contra Maduro no libera en automático a los venezolanos del régimen opresor que representa aún su Gobierno y sí tensa el sistema mundial por la condena de Rusia y China al proceder de Trump.
En lo que respecta a México, que además de la desaprobación de Claudia Sheinbaum (y la de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador) por la injerencia estadounidense en Venezuela, pospuso un acuerdo de asistencia militar de EU que estaba a punto de entrar en vigor, habrá que ver alguna eventual represalia de Trump, que el sábado expresó, que con México algo se tendría que hacer también contra los cárteles de la droga.