¿Y los filtros para candidatos?
En los pasillos de la política jalisciense se escucha una pregunta: ¿Y los controles de admisión o los filtros para candidatos o militantes en los partidos? La pregunta es clave porque la semana fue de antología para Morena.
En menos de cinco días, el partido guinda se anotó dos joyitas: el diputado Leonardo Almaguer, con antecedentes penales, pero en modo “nuevo testamento”, y el alcalde de Tequila, Diego Rivera, detenido por extorsión, corrupción y presuntos vínculos con el crimen organizado. Nada grave… si esto fuera ficción.
La duda ya no es retórica: ¿Hay filtros o solo formulario y fe? Porque una cosa es abrirle la puerta al pueblo y otra muy distinta es no revisar quién entra. Y ojo, la chamba no es solo de Morena, el Congreso de Jalisco también debería tomar nota.
Rumbo a la intermedia de 2027, más vale ajustar candados… antes de que sigan entrando con llave falsa.
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Y mientras tanto, en Tequila ya no solo se revisa el grado del alcohol, ahora también el de la institucionalidad. Otra vez, la Policía Municipal fue asegurada y la Comisaría quedó bajo lupa tras la captura del alcalde, del comisario y de otros funcionarios, todo enmarcado en la Estrategia Nacional contra la Extorsión.
Ayer policías estatales llegaron a pasar lista, revisar licencias colectivas de armas y confirmar que los uniformes no oculten más irregularidades que placas. A la escena se sumaron Guardia Nacional y Defensa, porque cuando el asunto se pone serio, siempre hay refuerzos.
¿Qué encontrarán? Porque el gobernador Pablo Lemus advirtió que caerán más funcionarios.
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En Tala, donde el cemento pesa, el precio inflado pesa más. Resulta que José Guadalupe “N”, ex director de Adquisiciones, fue vinculado a proceso por hacer una jugada digna de manual: comprar el cemento más caro y dejar fuera la oferta más barata. Todo muy transparente… salvo por el precio.
Según el expediente, se registraron propuestas, requisitos cumplidos y ahorro posible para el municipio. Pero alguien decidió que el concreto debía salir con sobreprecio incluido.
El juez ya le puso curita: no salir del país y pasar lista cada mes, no vaya a ser que se escape entre bache y bache.
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En San Lázaro volvió a escucharse el viejo himno de Morena: “Sí, pero no”.
Ricardo Monreal, coordinador de los diputados guinda, salió a decir que el número de plurinominales no se toca, aunque la propuesta venía con sello presidencial cortesía de Claudia Sheinbaum. Nada personal, dicen, solo política… de la ruda.
No es la primera vez que pasa. Ya lo hicieron con López Obrador y ahora repiten la hazaña: desobediencia institucional con sonrisa democrática.
La pregunta flota en el aire del Congreso: ¿Es rebeldía genuina o pura simulación para no afectar a los partidos políticos?