Argentina avanza en histórica reforma laboral impulsada por Milei
Poco antes de iniciarse el debate en la cámara alta se produjeron disturbios entre la Policía y manifestantes
El presidente ultraliberal Javier Milei se anotó el viernes una crucial victoria en el Congreso con la aprobación de una reforma laboral que apunta a dar un giro copernicano en las relaciones de trabajo en el país sudamericano.
Con 42 a favor, 28 en contra y dos abstenciones, el Senado convirtió en ley la iniciativa oficialista que propone modernizar las relaciones de trabajo, bajando los costos laborales y limitando el histórico poder de los sindicatos.
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Poco antes de iniciarse el debate en la cámara alta se produjeron disturbios entre la Policía y manifestantes que participaban de una protesta convocada por sindicatos, grupos políticos opositores y organizaciones sociales de izquierda frente al Parlamento para resistir la reforma. Al menos tres personas fueron detenidas.
Milei considera crucial la reforma de la legislación laboral argentina, de más de medio siglo de antigüedad, para sus esfuerzos por atraer inversión extranjera, aumentar la productividad e impulsar la creación de empleo en un país donde aproximadamente dos de cada cinco trabajadores tienen un empleo informal.
Con la reforma aprobada, el mandatario podrá exhibirla como un logro de su gobierno —que ha implementado profundas reformas económicas— en el discurso que brindará el domingo durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
"Histórico. Tenemos modernización laboral", celebró Milei en redes sociales tras la aprobación de la ley.
Aunque hubo actualizaciones, la normativa laboral reformada regía desde mediados de la década de 1970.
Dictaduras militares y gobiernos de distinto signo político fracasaron en sus intentos por introducir cambios profundos en un mercado laboral en el que actualmente casi la mitad de los trabajadores son informales.
Entre sus puntos principales, la iniciativa de Milei redefine la base de cálculo de las indemnizaciones, tradicionalmente elevadas; amplía a más actividades la calificación de esencial —lo que obliga a los gremios a ofrecer servicios mínimos en caso de huelga— y habilita jornadas laborales de hasta 12 horas desde las ocho actuales.
Los empleadores podrán compensar las horas extra con francos o reducción de jornada en lugar de pago recargado. También fraccionar las vacaciones en períodos mínimos de siete días.
Para que la iniciativa pudiera prosperar en el Congreso, el oficialismo tuvo que acceder a la eliminación de un artículo sobre licencias médicas que establecía una reducción del salario mensual percibido por los trabajadores en casos de enfermedad o accidente no vinculado a la actividad laboral.
Los gremios, que hasta aquí habían frustrado los intentos previos de sucesivos gobiernos por reformar el código laboral argentino, argumentan que la reforma es inconstitucional porque avanza sobre derechos consagrados y prometieron recurrir a la justicia para frenarla.
La Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central gremial del país, que el último jueves lideró una huelga general por 24 horas, anunció que se presentará el lunes en los tribunales de Buenos Aires y convocó a una movilización para el mismo día.
Según estimaciones sindicales, aproximadamente el 40% de los 13 millones de trabajadores registrados de Argentina pertenecen a sindicatos y muchos están estrechamente aliados con el peronismo, que dominó la escena política durante décadas.
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