Internacional

Respuestas de Carney y Macron a amenazas de Trump son positivas

Expertos advierten que las políticas estadounidenses podrían romper acuerdos comerciales

Dentro de las actividades del Foro Económico Mundial realizado en Davos, Suiza, tanto el primer Ministro de Canadá, MarkCarney, como el presidente de Francia, EmmanuelMacron, tuvieron pronunciamientos ante las amenazas de aranceles de Estados Unidos por oponerse a las negociaciones por Groenlandia.

Académicos consideran como positivas las respuestas por parte de los líderes de ambos países, entre ellos, el del canadiense, quien comentó en Suiza que el viejo orden mundial no volverá y convocó a las potencias medianas a unirse: “Las potencias medianas deben actuar conjuntamente, porque si no estamos en la mesa de negociaciones seremos el plato principal”.

Y en su discurso, Carney también se refirió a la política de aranceles impulsada por el gobierno de Estados Unidos, al señalarla como una “herramienta de presión”.

Adriana Hernández, académica de la Universidad Panamericana, señala que dicha situación podría suponer una forma de negociar ante las grandes potencias como Estados Unidos y evitar condiciones desfavorables. 

“Ellos están proponiendo un tercer camino en donde estas potencias medias hagan alianzas para tener, entre todos, una posición negociadora mucho más fuerte frente a Estados Unidos, es decir, sacar a Estados Unidos del tablero”.

Además, afirma que también puede ser visto como “una llamada de atención” a Donald Trump por las críticas a sus propios aliados económicos

Se romperían tratados trilaterales tras conflictos

Para Antonio Ruiz Porras, director del Centro de Investigación de Teoría Económica de la Universidad de Guadalajara, los tratados de libre comercio sí han funcionado, caso específico del T-MEC,  al considerar que ha podido generar más productos para los países que están comerciando entre sí.

Sin embargo, estima que es probable que se rompan este tipo de acuerdos y se tengan que renovar las alianzas comerciales de forma bilateral, es decir, entre dos países y no tres. También, advierte sobre las consecuencias que traerían dichos acuerdos.

“Más que pensar en términos trilaterales, pueda haber acuerdos bilaterales en los países. ¿Qué pasaría? Lo más probable es que haya mayores restricciones a los movimientos de personas y de trabajo lo cual, en la práctica implica mayores problemas con los migrantes, restricciones al comercio con países fuera del T-MEC, es el caso de China”.

En el caso de México y Estados Unidos, señaló que romper el T-MEC traería perjuicios ante la falta de capital de una nación y la mano de obra del otro.

El discurso incómodo

El primer ministro canadiense, MarkCarney, declaró que el “viejo orden mundial” no va a ser recompuesto e invitó a otros países a unirse frente a “las grandes potencias” que han desmontado un mundo basado en normas.

El martes en el Foro Económico Mundial, Carney afirmó que el mundo está padeciendo “una ruptura” y no “una transición”, en la que “los grandes poderes” están utilizando la “integración económica como un arma”.

“No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”, continuó.

Agregó que “es el momento en el que las empresas y los países se rebelen contra las grandes potencias”.

Ante esta situación, el líder canadiense señaló que los países más débiles pueden optar por aislarse para protegerse lo que, en su opinión, producirá “un mundo de fortalezas más pobre, más frágil y menos sostenible”.

“Y la cuestión para potencias medias como Canadá no es si debemos adaptarnos a la nueva realidad. Debemos. La cuestión es si nos adaptamos limitándonos a levantar muros más altos o si podemos hacer algo más ambicioso ahora”, continuó.

El primer ministro canadiense terminó señalando que mientras las grandes potencias pueden permitirse ir por libre “por ahora”, las potencias medias no pueden.

“Cuando solo negociamos bilateralmente con un poder hegemónico, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes. Esto no es soberanía”, dijo.

Por lo que propuso “dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fortaleza en casa y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente, y es un camino abierto de par en par a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros”.

EFE

Groenlandia y la guerra de impuestos

  • 2 de enero: La administración de Donald Trump designa oficialmente a Groenlandia como zona de interés vital para la seguridad nacional.
  • 6 de enero: El Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca emite un rechazo categórico a cualquier negociación de venta del territorio.
  • 14 de enero: Ante el aumento de la retórica estadounidense, Dinamarca y Noruega refuerzan la vigilancia en el Ártico, acción que la Casa Blanca califica de hostil.
  • 17 de enero: Trump anuncia un arancel del 10% a las importaciones de Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido y otros cuatro países europeos como medida de presión.
  • 18 de enero: La Comisión Europea activa su mecanismo de respuesta ante coerción económica, amenazando con gravámenes recíprocos a las exportaciones estadounidenses.
  • 19 de enero: El Departamento de Estado establece un ultimátum: el arancel subirá al 25% el 1 de junio si no se inician conversaciones formales sobre el estatus de la isla.
  • 21 de enero (mañana): En el marco del Foro de Davos, líderes europeos y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostienen reuniones de emergencia para frenar la escalada.
  • 21 de enero (tarde): Estados Unidos anuncia la suspensión de los aranceles tras acordar la creación de un nuevo marco de seguridad conjunta en el Ártico.

CT

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