Feministas marchan entre pancartas y herramientas con la presencia del bloque negro
Cientos de mujeres se congregaron en la Glorieta de las y los Desaparecidos para iniciar la marcha del 8M en Guadalajara con el objetivo de visibilizar y protestar contra la violencia y desigualdades
Desde antes de las 13:00 horas cientos de mujeres comenzaron a congregarse en las inmediaciones de la Glorieta de los Niños Héroes, también renombrada por las familias que buscan como “Glorieta de las y los desaparecidos”. El fin: manifestarse, como cada 08 de marzo en Guadalajara, en contra de las violencias y desigualdades a las que se enfrentan las mujeres todos los días, en Jalisco y México.
En el Marco del Día de la Mujer, esta protesta, la primera del día, y convocada por el Frente Feminista de Jalisco, comenzó a agruparse en distintos contingentes: desde las madres con carriolas e infancias, mujeres con movilidad reducida, familias víctimas de feminicidio y desaparición, mujeres neurodivergentes, mujeres alumnas y maestras, quienes marchaban por primera vez, entre otros grupos, sin dejar de lado, por supuesto, al llamado “bloque negro” dedicado a “accionar”, es decir, intervenir con palos, bates y herramientas, como martillos, pinzas y barras, el mobiliario urbano, inmuebles, comercios y monumentos a su paso.
-
TE PUEDE INTERESAR: EN VIVO | Marchas feministas en Jalisco y México | Día Internacional de la Mujer
Aunque el Frente Feminista de Jalisco había instado al ayuntamiento de Guadalajara a que cancelara la Vía RecreActiva debido a que la marcha coincidía en rutas y horarios, esta no fue suspendida. Sin embargo, no fue necesario, puesto que los contingentes de manifestantes salieron de la Glorieta hacia las 14:00 horas, cuando la actividad recreativa y deportiva terminaba sus operaciones.
Con el bloque negro al frente y una gran pancarta que llevaba plasmada la frase “México 2026 sede mundial de la violencia contra las mujeres”, la manifestación se abrió paso por la avenida Chapultepec, donde decenas de comercios como cafeterías y restaurantes cerraron sus puertas para evitar las intervenciones del bloque negro. Otros tantos llenaron sus ventanas y fachadas de telas y motivos morados y verdes, colores que representan el movimiento para evitar ser intervenidos.
Así mismo ocurrió en los establecimientos de la avenida Vallarta, especialmente en aquellos donde se comercializan vestidos de novias, y ante incidentes como el registrado en 2024 donde el bloque negro intervino tiendas y pintó vestidos. En este tipo de negocios y al exterior de hoteles mujeres repartieron botellas y vasos de agua a las manifestantes.
En su recorrido las mujeres del bloque intervinieron con sus herramientas al menos cuatro sucursales bancarias, varios parabuses y cabinas obsoletas de teléfono, además de hacer distintas pintas en todo su recorrido.
Mientras tanto, el resto de las manifestantes coreaba las ya conocidas consignas, como “somos malas, podemos ser peores”, “Si el papa fuera mujer, el aborto sería ley”, “Mujer consciente se une al contingente”, “no somos cinco, no somos 10. Pinche gobierno cuéntanos bien”, además de “saquen sus rosarios de nuestros ovarios” cuando pasaron afuera del templo de Nuestra Señora del Carmen, en Vallarta y la calle Pavo.
Se confrontan con policías en la Rectoría de UdeG
Una de las primeras confrontaciones con las mujeres policías que participaron en el resguardo de la seguridad la marcha separatista se dio al llegar al edificio de la Rectoría de la Universidad de Guadalajara pues, por primera vez, las elementos formaron una cadena humana impidiendo que se acercaran a las puertas del recinto, uno de los que año con año recienten mayormente las intervenciones del Bloque Negro, “por considerar que la Universidad ha encubierto históricamente a abusadores y violentadores”.
Las mujeres intentaron pasar hasta las puertas del edificio para intervenirlo como en ocasiones anteriores, aunque desde el año pasado se cambiaron los materiales para evitar este tipo de acciones durante las protestas feministas. Ahí las integrantes del Bloque Negro se confrontaron a empujones y algunas arrojaron agua a las elementos sin que estas se movieran de su sitio. “Fuimos todas”, “Esas feministas sí me representan” y “Nos tienen miedo”, fueron algunas de las consignas que se repitieron en este momento álgido de la protesta.
Así siguió el contingente hasta el Paseo Alcalde, pues el mismo tenía como destino la “Antimonumenta” instalada en 2020 en honor a Imelda Virgen y todas las víctimas de feminicidio en Jalisco, a donde llegó alrededor de las 15:30. Sin embargo, las manifestantes se encontraron con una Plaza de Armas envallada, dejando apenas un pequeño espacio para las asistentes sobre el Paseo Alcalde, y desatando la molestia particularmente del Bloque Negro.
Lo anterior, debido a que los contingentes tenían planeado, como ocurrió el año pasado, dar sus posicionamientos en el kiosco principal de la plaza, por lo cual las integrantes del llamado “bloque negro” se confrontaron nuevamente con las elementos policiales que se hallaban en la Plaza para intentar quitar las vallas, jaloneando los canceles, lanzándoles agua y diamantina, pero consiguiendo echar abajo al menos tres o cuatro de dichas vallas.
Tras un diálogo breve con las autoridades, lograron que las elementos y oficiales de la Coordinación Municipal de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara, removieran las rejas y las recorrieran hacia la Catedral Metropolitana de Guadalajara (que también estaba envallada) y que de hecho, se encontraba doblemente “protegida” por fieles católicos que rezaban el rosario.
Aunque las manifestantes pudieron ingresar a la Plaza de Armas, una vez más el “bloque negro” intervino, y echó abajo las mallas que también rodeaban el kiosco principal desde noviembre pasado, cuando en la supuesta marcha de la Generación Z se atentó contra el Palacio de Gobierno y, precisamente, ese mismo kiosco.
El bloque negro no alzó protesta contra los fieles católicos concentrados en la Catedral, quienes fueron resguardados, además de por las vallas, por las policías.
Alzan la voz contra las violencias
Una vez instaladas en el Kiosco principal, las convocantes a la manifestación llamaron a algunas de las mujeres víctimas de violencia para alzar su voz contra las injusticias cometidas por sus violentadores, comenzando con Matilde Pérez, mamá de Daniela Zabalza, víctima de feminicidio ocurrido en junio de 2023. Una vez más la mujer tomó el micrófono para pedir justicia para dar con el paradero de su ex pareja, Aldo Sergio “N”, señalado como responsable del hecho, quien se encuentra prófugo desde entonces.
“La violencia contra las mujeres no es un hecho aislado es estructural. Es sistemática, y es sostenida por la impunidad. Ahí están las madres buscadoras, haciendo el trabajo que le que corresponde al Estado. Ahí están los registros perdidos, las carpetas que no avanzan, las pruebas que desaparecen. ¿Quiénes nos devuelve eso, quién nos devuelve la certeza?, ¿Quiénes les devuelven a sus hijas e hijos? Esa es la violencia que vivimos y no solo ocurre aquí, sino también en otros países, en otros territorios en otros conflictos, las mujeres siguen siendo las primeras víctimas y las últimas”, instó la señora Matilde.
Destacó que la violencia contra las mujeres no reconoce fronteras, es histórica y sigue creciendo, pero que, de la misma forma, la lucha feminista tampoco reconoce fronteras, convirtiéndose en un movimiento internacional que busca visibilizar, mediante todas las formas de protesta, esas violencias estructurales.
“Nosotras no somos cifras, no somos estadísticas que se generan en informes. Tenemos derecho a vivir sin violencia, tenemos derecho a caminar sin miedo, tenemos derecho a que el Estado cumpla su obligación. A mi no solo me falta Daniela, me faltan miles, nos faltan miles. Porque el caso de Daniela no es un caso aislado, este es un sistema que no nos protege, es una estructura que permite la impunidad”, dijo la mujer.
“Nombrarlas es resistencia. Recordarlas, es justicia. Y mientras yo viva, seguiré nombrando a Daniela y seguiré nombrando a todas, porque no solo es mi hija. Son todas”, finalizó la mujer, mientras el contingente respondía “Ni una mas, ni una más. Ni una asesinada más”.
Desde el kiosco también alzó la voz Niza Sainz sobreviviente de feminicidio, luego de que el 31 octubre pasado el padre de sus tres hijas intentara asesinarla con un cuchillo, dejándola tendida sobre el piso de su casa y llevándose con él a sus tres pequeñas, de quienes, desde entonces no sabe nada.
Afirmó, la Fiscalía de Jalisco y la comisaría que atendió el caso tuvo información del hombre, del vehículo del que huyó y el sitio al que huyó, pero nunca hubo seguimiento del caso y de desconoce su paradero, lamentablemente, de igual forma de sus hijas, todas menores de edad, y con quienes ha ejercido violencia vicaria contra Niza.
“Mis tres hijas están desaparecidas. Y quizá hoy son las mías, pero mañana podrían ser las de ustedes. No las he visto desde el 31 de octubre, no sé dónde están, no sé cómo están, estoy vida de milagro, pero para mi las policías no hicieron su trabajo desde el primer día, porque pudieron detenerlo y no lo hicieron”, lamentó.
Niza logró salvarse, pero no así las otras 34 mujeres quienes fueron víctimas de feminicidio en Jalisco durante todo 2025, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que se alimenta de estadísticas de las fiscalías estatales del País, y como tampoco consiguieron salvarse las 302 víctimas de feminicidio reportadas en la Entidad desde 2020, sin considerar a aquellas quienes fueron violentadas y lesionadas por fines de género desde 2020, según los registros de la misma fuente.
Por ello, la movilización exigió una vez más a las autoridades que tomen cartas en el asunto no solo para prevenir todas las violencias que se ejercen contra las mujeres, sino también el impedir la impunidad y la revictimización de las mujeres víctimas y sus hijas e hijos, a fin de arrancar de raíz todas las violencias sistemáticas.
MF