Jalisco

“Es la mejor noticia para el municipio…”: habitantes celebran detención de Diego Rivera

El alcalde enfrenta señalamientos por extorsión, violencia de género y por haber convertido el Museo Nacional del Tequila en su presunta residencia

La tarde transcurría como tantas otras en el corazón de Tequila. La música de banda se mezclaba con el tintinear de los cantaritos, el Sol caía lento sobre la plaza y las campanas del templo marcaban el ritmo de un pueblo acostumbrado al turismo y a la postal perfecta. Pero bajo ese escenario de normalidad, una noticia recorría los pasillos del mercado, los portales y los puestos de souvenirs como un murmullo eléctrico: el alcalde Diego Rivera Navarro había sido detenido por extorsión y presuntos nexos con el Cártel Nueva Generación.

Para Leticia, vendedora de llaveros, imanes y recuerdos del Pueblo Mágico, la captura del edil fue más que un encabezado nacional: fue un alivio largamente esperado. “Es la mejor noticia para Tequila. Hasta me desperté feliz cuando mi esposo puso las noticias en la mañana”, dijo entre risas, mientras acomodaba mercancía frente a turistas ajenos al trasfondo de la celebración discreta.

Leticia no duda en calificar la detención como un golpe de autoridad del Gobierno federal. “Cobraba cuotas altísimas a comerciantes, cerró el Museo del Tequila y extorsionaba a tequileros. La Policía Municipal estaba a su merced, hacía todo lo que él ordenaba. Ya se habían tardado en detenerlo”, afirmó. Para ella, el futuro ideal es simple: “Queremos un presidente o presidenta municipal honesto, que beneficie a todos y nos haga sentir seguros. Que seamos noticia por lo bueno, no por personajes así”.

A unos metros, Roberto, comerciante de toda la vida, levantaba la voz con tono de sentencia. “Usó al municipio como su banco personal”, soltó sin rodeos. En Tequila, acentuó, Diego Rivera siempre fue un extraño. “No es de aquí… nadie sabe de dónde salió. De un día a otro apareció y ya no se fue. Y luego ganó la Presidencia. No dudo que salgan más denuncias. Si en un año hizo todo esto, imagínese qué más”.

Las acusaciones que enfrenta el alcalde no son menores. Además de extorsionar a empresas cerveceras y tequileras, el impacto también se sintió en los pequeños negocios. Carolina, dueña de un comercio de frituras al mayoreo, relata que los cobros municipales se dispararon sin explicación. “De pagar 500 pesos, el año pasado pagué casi 10 mil. Nos amenazaban con cerrarnos si no cumplíamos. Muchos quebraron… otros apenas sobrevivimos”.

María, vendedora ambulante, fue una de las que no resistió. “Nos cobraban 100 pesos diarios, vendiéramos o no. Si no pagábamos, nos quitaban del lugar. Eso es extorsión. Yo tuve que cerrar”, lamentó.

A las denuncias por extorsión se suman señalamientos por violencia de género y por haber convertido el Museo Nacional del Tequila en su presunta residencia. Para Aurelia, vecina del municipio, todo eso explica el sentimiento que hoy recorre el pueblo. “Había hecho demasiadas cosas malas. Tequila es un lugar hermoso y trabajador. No merecía un alcalde que robara y extorsionara a su propia gente”.

Mientras la música sigue sonando en la plaza y los turistas brindan sin saberlo, en Tequila se respira algo distinto: la sensación de que, al menos por hoy, la justicia llegó antes que el olvido.

CT

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