Caída del capo muestra un combate frontal contra el crimen organizado
Especialistas en seguridad coinciden en que el operativo constituye el golpe más relevante en lo que va del siglo contra un líder criminal en México
La captura y muerte de El Mencho marca un punto de inflexión en la política de seguridad nacional y envía un mensaje contundente sobre el viraje hacia una estrategia de confrontación directa contra las estructuras del crimen organizado.
Especialistas en seguridad coinciden en que el operativo constituye el golpe más relevante en lo que va del siglo contra un líder criminal en México. Para Francisco Jiménez Reynoso, jefe de Vinculación de la Coordinación de Seguridad de la UdeG, el desenlace confirma que la estrategia federal es adecuada, aunque requiere fortalecerse. “Es un evento sin precedentes. No habíamos visto una acción de esta magnitud y las consecuencias están a la vista”. A su juicio, la presión internacional, particularmente de Estados Unidos, aceleró ajustes tácticos y operativos en el Gobierno mexicano, que afinó su estrategia para concretar la operación.
No obstante, advirtió que la muerte del capo podría abrir un periodo de inestabilidad interna dentro del cártel. La ausencia de un liderazgo indiscutido podría derivar en fracturas, disputas por el control territorial y episodios adicionales de violencia.
Rubén Ortega Montes, especialista en procuración y administración de justicia del Centro Universitario de la Ciénega, consideró que el operativo evidencia un cambio radical respecto a la política de “abrazos, no balazos” y confirma la decisión de ir al combate frontal contra objetivos prioritarios. “Podemos comparar este hecho con la caída de Pablo Escobar en Colombia. Es una acción directa del Estado contra un personaje clave para desarticular una organización criminal”. Destacó que la operación se ejecutó con coordinación federal y sin notificar a las autoridades estatales o municipales, con el fin de evitar filtraciones.
El despliegue incluyó fuerzas especiales del Ejército y la Guardia Nacional, lo que, según Ortega, demuestra una logística basada en inteligencia sólida y planeación estratégica. Añadió que la activación del Código Rojo por parte de autoridades estatales fue pertinente para reducir riesgos a la población ante los bloqueos y enfrentamientos posteriores.
Para Arturo Villarreal Palos, académico de la UdeG, la caída de El Mencho es comparable con la muerte de figuras como Amado Carrillo Fuentes o Ignacio “Nacho” Coronel. “Es el objetivo más relevante del Gobierno mexicano y de las autoridades estadounidenses en los últimos años”.
Sin embargo, matizó que el hecho no constituye, por sí solo, un parteaguas definitivo en la crisis de inseguridad del país. La magnitud de la reacción violenta revela la capacidad operativa que conserva la organización.
El cártel mantiene presencia en gran parte del territorio nacional y operaciones internacionales vinculadas al tráfico de drogas sintéticas, extorsión y otros delitos de alto impacto. Por ello, los analistas advierten que el verdadero reto comienza ahora: evitar la recomposición del grupo bajo nuevos liderazgos y capitalizar el momento para debilitar sus estructuras financieras, logísticas y de corrupción institucional.
El golpe y los sucesores
- La muerte de El Mencho, líder del Cártel Nueva Generación, representa el golpe más significativo del Estado mexicano contra el crimen organizado desde la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, hace una década.
- Persisten las dudas sobre las consecuencias reales de su caída. Analistas advierten que la desaparición del capo no necesariamente implicará una reducción de la violencia. Por el contrario, podría detonar disputas internas por el control del cártel, una escalada de ataques contra autoridades o acciones indiscriminadas contra civiles.
- Bajo su mando, adoptó una estructura de tipo paramilitar y protagonizó ataques de alto perfil, como el derribo de un helicóptero militar en 2015 y el atentado en 2020 contra Omar García Harfuch. El grupo también innovó en el uso de drones armados y explosivos, además de operar mediante esquemas de franquicias criminales y redes de reclutamiento forzoso.
- Tras la muerte de “El Mencho”, el cártel enfrenta una etapa de reacomodo interno en la que distintos perfiles son señalados como posibles sucesores. Destaca Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, hijastro de El Mencho y su sucesor natural, por quien la DEA ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares. Se suman Audias Flores Silva, “El Jardinero”, considerado operador clave en estructuras regionales; Érick Valencia Salazar, “El 85”, fundador con peso en viejas alianzas; y Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”, vinculado a células armadas.
CT