¿Qué pasará con el Cártel Nueva Generación?
Los ataques perpetrados tras el abatimiento de “El Mencho” solo evidenciaron la capacidad operativa y de movilización del CNG
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, más conocido como “El Mencho”, el día de ayer, representa uno de los golpes más significativos contra el narcotráfico en México en las últimas décadas. Sin embargo, especialistas consultados por The New York Times, coinciden en que la desaparición del líder no implica necesariamente el colapso del Cártel Nueva Generación (CNG), una de las estructuras criminales más expansivas y diversificadas del mundo.
Es bien sabido que el fallecimiento de Oseguera desencadenó reacciones violentas inmediatas, particularmente en Guadalajara, capital del estado de Jalisco. Donde se registraron bloqueos carreteros, incendios de establecimientos y ataques coordinados en distintos puntos del país.
¿Qué pasará con el Cártel Nueva Generación?
Analistas advierten que, si no se logra una “transición ordenada”, podrían surgir disputas internas entre mandos regionales. En México, varios cárteles han mantenido esquemas de liderazgo con rasgos familiares; no obstante, en este caso, distintos familiares cercanos al líder fallecido han sido detenidos o extraditados, lo que complica una sucesión dinástica.
Otra posibilidad es que alguno de los principales comandantes asuma el control, siempre que logre el respaldo interno suficiente para evitar fracturas
El CNG evolucionó a partir de la fragmentación del Cártel del Milenio y, bajo el liderazgo de Oseguera, se consolidó como una red internacional dedicada al tráfico de cocaína y metanfetamina, además de diversificar actividades hacia el contrabando de migrantes, la explotación ilegal de recursos y operaciones financieras ilícitas. Su presencia territorial y su capacidad de penetración política han sido señaladas como rasgos distintivos frente a grupos de alcance más regional.
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La coyuntura también plantea desafíos estratégicos para el Estado mexicano, que mantiene una confrontación paralela con el Cártel de Sinaloa, histórico rival del grupo jalisciense. La eventual fragmentación del CNG podría derivar en un aumento de la violencia, ya que la competencia entre facciones tiende a intensificar disputas por rutas y mercados. Experiencias de años pasados muestran que los periodos de mayor inestabilidad coinciden con luchas por el control territorial de los cárteles.
Asimismo, la administración de Claudia Sheinbaum enfrenta el reto de sostener operativos simultáneos contra las células y grupos delictivos. Los especialistas del NYT subrayan que, si bien la captura o abatimiento de líderes de alto perfil tiene un impacto severo, estos no garantizan el desmantelamiento estructural.
Tal es el ejemplo de Colombia con la caída de Pablo Escobar, donde se evidenció que para destripar a estas organizaciones, se necesita atacar a sus finanzas, a los mandos intermedios y a las cadenas logísticas.
En todo caso, el desenlace para el CNG dependerá de su cohesión interna, de la respuesta gubernamental y de la dinámica de competencia con otras organizaciones criminales.