El desmantelamiento del sistema y los antivacunas provocan brote de sarampión
La OMS alerta que 12 países europeos enfrentan nuevamente casos endémicos de sarampión. Canadá, por su parte, ya perdió su certificación como país libre de la enfermedad
El sarampión volvió a México con una fuerza que no se veía desde hace tres décadas. En 1995, el país registró su último caso endémico y, durante años, los contagios posteriores fueron considerados importados y aislados. Hoy, el escenario es distinto: la enfermedad resurgió como consecuencia directa del abandono sistemático de la vacunación y del avance de los discursos antivacunas, que han encontrado eco incluso en gobiernos y líderes políticos.
En lo que va del año, México acumula mil 479 casos confirmados de sarampión, una cifra que mantiene en alerta al sistema de salud y que obligó a reactivar las campañas emergentes de inmunización en todo el país, particularmente en Estados como Jalisco y Chiapas, donde los brotes han sido más intensos.
Especialistas insisten en que la principal causa del resurgimiento es la caída sostenida en la cobertura de vacunación infantil. Alejandro Macías, médico infectólogo y catedrático de la Universidad de Guanajuato, señala que el problema puede rastrearse con claridad desde finales de 2018, cuando el Estado mexicano dejó de priorizar la inmunización.
“El sarampión siempre regresa cuando se deja de vacunar. Para evitarlo se necesita una cobertura mínima del 95%, especialmente en la población infantil. En México, a partir de 2018, la tasa de vacunación cayó de manera sustancial”.
La advertencia no es menor. De acuerdo con un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud y la Unicef, solo en 2024, 341 mil niñas y niños en México no recibieron ninguna vacuna. Durante el sexenio anterior, las Semanas Nacionales de Vacunación fueron canceladas y los esquemas de inmunización se fragmentaron, debilitando la protección colectiva.
A este deterioro institucional se sumó el impacto de la pandemia del Covid-19. Leonel García Benavides, director de la División de Ciencias de la Salud del Centro Universitario de Tonalá de la Universidad de Guadalajara, explicó que los esfuerzos sanitarios se concentraron casi exclusivamente en el control del nuevo coronavirus, dejando de lado otras enfermedades prevenibles.
Tras la pandemia, además, cobró fuerza el movimiento antivacunas. “Reaparecieron discursos que cuestionan la seguridad de las vacunas y difunden teorías de conspiración sin sustento científico”, lamentó García Benavides.
Estas narrativas no son marginales. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha vinculado falsamente las vacunas con el autismo, mientras que su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., es un conocido activista antivacunas. Las consecuencias ya se reflejan en la reducción de los esquemas de vacunación infantil en ese país.
El fenómeno es global. La OMS alerta que 12 países europeos enfrentan nuevamente casos endémicos de sarampión. Canadá, por su parte, ya perdió su certificación como país libre de la enfermedad.
México y Estados Unidos también están en riesgo de perder ese estatus. Frente a este panorama, el Gobierno de Claudia Sheinbaum reactivó en 2025 la Semana Nacional de Vacunación y anunció un inventario de 23 millones de dosis contra el sarampión, además de la adquisición de 27 millones adicionales. Hasta ahora, se han aplicado más de 12 millones de vacunas.
CT