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Sarampión en México: ¿Por qué los niños son los más fáciles de contagiar?

México enfrenta un repunte importante de casos de sarampión desde 2025, con miles de contagios confirmados en 2026

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa. Según expertos, una persona infectada puede transmitir el virus a entre 12 y 16 personas a través de gotículas respiratorias cuando tose o estornuda, e incluso el virus puede permanecer activo en el aire hasta dos horas después de que el paciente haya abandonado un espacio cerrado.

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Brote activo de sarampión y niños en riesgo 

México enfrenta un repunte importante de casos desde 2025, con miles de contagios confirmados en 2026 y varios estados bajo alerta sanitaria.

Los datos recientes muestran que gran parte de los casos se concentran en menores de edad, especialmente niños pequeños que no han completado su esquema de vacunación.

¿Por qué los niños se contagian más fácil de sarampión?

Hay varias razones por las que los niños son especialmente vulnerables al sarampión:

  1. Sistema inmunológico en desarrollo: Los niños, especialmente menores de 5 años, todavía están formando su sistema inmune, lo que los hace menos capaces de combatir las infecciones comparado con adultos saludables.
  2. Cobertura de vacunación insuficiente: Muchos niños no han recibido las dos dosis completas de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas), que es la forma más eficaz de protegerlos. La falta de vacunación deja un grupo susceptible más amplio.
  3. Mayor exposición en ambientes cerrados: Espacios como escuelas y guarderías facilitan el contacto cercano entre muchos niños, lo que incrementa las posibilidades de transmisión.

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Importancia de la vacunación contra el sarampión

Las autoridades de salud han reforzado las campañas de vacunación en todo el país, incluyendo la aplicación de la llamada “dosis cero” para bebés menores de un año y dosis de refuerzo para niños y adultos que no completaron su esquema.

La vacuna contra el sarampión tiene una eficacia superior al 95% cuando se administra según el esquema recomendado, y es la herramienta principal para proteger a los niños y frenar la transmisión.

Aunque los menores son los más afectados, cualquier persona no vacunada puede contagiarse y sufrir complicaciones, que pueden incluir neumonía, encefalitis y, en casos graves, la muerte.

AS

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