Las 3 carreras obsoletas en 2026 porque tienen la menor salida laboral, según la Inteligencia Artificial
Cada año la demanda de perfiles en el mundo laboral cambia por los avances de la IA, hoy le pedimos que hiciera una predicción para el próximo año
La expansión acelerada de la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una hipótesis futurista: es una realidad que está reconfigurando el mercado laboral a gran velocidad. De cara a 2026, elegir qué carrera estudiar se ha convertido en una decisión estratégica donde la vocación, aunque sigue siendo importante, ya no es suficiente por sí sola.
Le pedimos a IA que hiciera una predicción sobre las carreras que están más sujetas a ser influenciadas por la IA y esta este fue el análisis que arrojo:
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La IA predice la situación laboral del 2026
La automatización de tareas, la digitalización de procesos y un escenario económico incierto han modificado el valor relativo de muchas profesiones. Actividades que durante décadas requirieron una alta intervención humana hoy pueden ser realizadas —al menos en parte— por sistemas inteligentes capaces de analizar información, generar contenidos y optimizar tiempos y costos.
A partir de este panorama, distintos análisis basados en inteligencia artificial identifican áreas académicas con una proyección laboral cada vez más limitada.
1. Literatura y carreras afines a la escritura tradicional
Las disciplinas vinculadas a la literatura, la corrección de textos y la producción escrita enfrentan uno de los mayores desafíos. La IA ya es capaz de redactar, resumir, adaptar estilos y generar contenidos a gran escala, lo que impacta directamente en sectores como la edición, la traducción y el periodismo de bajo valor agregado.
Desde una mirada crítica, esto no significa que la escritura deje de ser relevante, sino que el mercado ya no demanda únicamente escritores, sino estrategas del lenguaje, capaces de curar, supervisar y darle sentido humano a contenidos producidos por máquinas. Sin ese giro, la salida laboral se vuelve cada vez más estrecha.
2. Filosofía y disciplinas teóricas puras
La filosofía, históricamente asociada al pensamiento crítico y la reflexión profunda, atraviesa un escenario complejo. Paradójicamente, la IA puede analizar textos filosóficos, sintetizar corrientes de pensamiento y generar argumentos estructurados con gran eficacia, reduciendo la demanda laboral tradicional en ámbitos académicos.
Mi opinión es que el problema no está en la filosofía en sí, sino en su desconexión con el mundo productivo actual. Cuando no se vincula con ética aplicada, tecnología, política pública o análisis cultural contemporáneo, su campo de acción queda limitado casi exclusivamente a la docencia, un sector cada vez más saturado y precarizado.
3. Historia con enfoque académico tradicional
La historia comparte un destino similar. La capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de datos, documentos y archivos digitales ha transformado la investigación histórica, automatizando tareas que antes requerían años de trabajo humano.
Esto no implica que el conocimiento histórico pierda valor, pero sí que el perfil del historiador clásico tiene menos demanda fuera del ámbito académico. En cambio, quienes logran reconvertirse hacia la divulgación digital, el análisis cultural, la consultoría histórica para industrias creativas o el cruce con ciencia de datos amplían notablemente sus oportunidades.
Reconversión antes que desaparición
Es importante aclarar que hablar de “carreras obsoletas” no significa que estas disciplinas vayan a desaparecer de forma inmediata. Más bien, atraviesan una transformación profunda. El verdadero riesgo no es estudiar estas áreas, sino hacerlo sin incorporar habilidades complementarias.
Los sistemas de inteligencia artificial coinciden en que los perfiles con mayor proyección hacia 2026 serán aquellos vinculados a tecnología, análisis de datos, sostenibilidad y digitalización. A este grupo se suman los perfiles híbridos: personas capaces de combinar pensamiento crítico, creatividad y conocimiento humanístico con herramientas tecnológicas.
Un nuevo mapa del empleo
Desde mi perspectiva, el debate no debería centrarse en qué carreras “mueren”, sino en cuáles se niegan a transformarse. La IA no elimina el valor del pensamiento humano, pero sí castiga la rigidez. En un mercado laboral cada vez más dinámico, la formación académica ya no se mide solo por el título, sino por su capacidad de dialogar con la tecnología y adaptarse a nuevas demandas.
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De cara a 2026, el mayor desafío para quienes eligen una carrera no será anticipar el futuro con exactitud, sino desarrollar una mentalidad flexible. En ese terreno, más que carreras obsoletas, lo que realmente queda atrás es la idea de una profesión estática para toda la vida.
TG