Viernes, 09 de Enero 2026

La cultura despide a Tarsicio Herrera Zapién

Su muerte representa una pérdida significativa para el ámbito académico y cultural del país, particularmente para los estudios humanísticos y clásicos

Por: El Informador

Figura destacada en el estudio de las letras latinas. EL UNIVERSAL

Figura destacada en el estudio de las letras latinas. EL UNIVERSAL

El humanista, músico, poeta y traductor Tarsicio Herrera Zapién, una de las figuras más destacadas en el estudio de las letras latinas y de la tradición clásica en México, falleció en la mañana a los 91 años, informó la Academia Mexicana de la Lengua (AML), institución de la que era integrante de número y decano. Su muerte representa una pérdida significativa para el ámbito académico y cultural del país, particularmente para los estudios humanísticos y clásicos.

Nacido en Churintzio, Michoacán, el 19 de julio de 1935, Herrera Zapién dedicó su vida al estudio riguroso, la docencia universitaria y la traducción de los grandes autores de la Antigüedad grecolatina, así como al análisis del diálogo entre la tradición clásica y la literatura mexicana. Ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua el 9 de febrero de 1984, al ocupar la silla IV, luego de pronunciar su discurso de ingreso titulado “Lengua y poetas romanos en Alfonso Reyes”, texto que desde entonces evidenció la amplitud de su erudición y la profundidad de su pensamiento humanista.

Licenciado, maestro y doctor en Letras Clásicas por la Universidad Nacional Autónoma de México, fue durante más de 45 años profesor de latín, literatura y tradición grecolatina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Desde las aulas formó a numerosas generaciones de estudiantes, investigadores y traductores, a quienes transmitió no sólo el conocimiento técnico de las lenguas clásicas, sino también una visión integral del humanismo como eje de la cultura. Además, se desempeñó como vicepresidente y presidente de la Academia Mexicana de Doctores en Ciencias Humanas y Sociales entre 1996 y 2000.

Su obra como traductor es una de las más amplias y reconocidas en el ámbito académico mexicano. Tradujo del latín al español a autores como Tibulo, Ovidio y Horacio, y realizó el ejercicio inverso al llevar al latín textos de figuras centrales de la literatura mexicana e hispanoamericana, entre ellas Ramón López Velarde, Manuel José Othón, Sor Juana Inés de la Cruz, Pablo Neruda y Augusto Monterroso, demostrando la vigencia del latín como lengua literaria.

Entre sus ensayos más relevantes se encuentran títulos como “López Velarde y Sor Juana, feministas opuestos”, “Historia del humanismo mexicano” y “Horacio, crisol bimilenario”, obras que consolidaron su prestigio intelectual. Destacan también sus traducciones como “Horacio. Arte poética”, “Ovidio. Heroidas” y “Ovis nigra”, versión latina del célebre cuento de Monterroso.

Con su fallecimiento, la cultura mexicana pierde a uno de sus más sólidos defensores del humanismo clásico, cuya obra seguirá siendo referencia obligada para el estudio de la lengua, la literatura y la tradición grecolatina en México.

Con información de El Universal 

CT

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones