Yo lo defino como la tragedia de la vida cotidiana”, dice Fernando Sakanassi al hablar de “Las Tres Hermanas”, la obra que Teatro Nómada presentará el próximo 9 de febrero a las 19:00 horas, en el Foro de Arte y Cultura. La puesta en escena retoma el texto de Antón Chéjov, escrito a inicios del siglo XX, y lo traslada a un contexto mexicano para dialogar con problemáticas reconocibles desde la experiencia local.Sakanassi, responsable de la adaptación y la dirección, comparte para EL INFORMADOR que el montaje ha sido un proceso extendido y atípico. “Empezamos a trabajarlo de manera remota desde agosto, más bien desde julio del año pasado, haciendo el análisis de una obra muy compleja”, señala. A diferencia de otros proyectos, el trabajo escénico se consolidó en diciembre, cuando el equipo realizó el montaje completo y abrió funciones de muestra para el público. La presentación del 9 de febrero corresponde a la última función previa al estreno formal, previsto para el verano.La obra original de Chéjov fue escrita en 1900 y estrenada en 1901. A 125 años de su primera puesta en escena, “Las Tres Hermanas” se mantiene como un referente del teatro universal. En esta versión, la historia se sitúa en los Altos de Jalisco durante la década de los noventa. Olga, Mari y Tita son tres hermanas que crecieron en San Francisco y que desean regresar al lugar que marcó su infancia. Sin embargo, el paso del tiempo y las decisiones tomadas configuran un presente distinto al que imaginaron.“El texto original siempre tiene esa frase icónica de ‘vámonos a Moscú’”, explica Sakanassi. En esta adaptación, Moscú se convierte en San Francisco, mientras que la provincia rusa se transforma en una localidad alteña. El cambio no es casual. “Coincide con el gran éxodo de jaliscienses que se fueron a Estados Unidos en los noventa y que siguen yéndose”, apunta el director. A partir de ese paralelismo, la obra articula el deseo de volver, la imposibilidad de hacerlo y la tensión entre lo que se fue y lo que permanece.Teatro Nómada ha optado por compartir su proceso creativo con el público desde etapas tempranas. “Nos gusta ir abriendo la llave de a poquito para introducir a la gente a nuestros procesos”, afirma Sakanassi. Las funciones de muestra han permitido recoger reacciones directas, detectar ritmos y evaluar el desarrollo de la historia. “La respuesta fue muy buena. En su gran mayoría dicen: ‘es que esta obra ya está’”, comenta, aunque reconoce que aún faltan elementos de producción que se integrarán rumbo al estreno definitivo.Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del equipo es la reacción del público durante las funciones previas. Para Sakanassi, el vínculo que se genera remite a una forma de teatro centrada en el relato y en los personajes. “Es como si estuvieran viendo una telenovela. Los ves gritar y emocionarse”.En su lectura, el teatro de Chéjov introdujo una ruptura al colocar en escena la vida cotidiana, lejos de los grandes relatos históricos o de la realeza que dominaban el escenario en su época, señala el director, quien vincula esta forma de escritura con el desarrollo posterior del cine neorrealista y de las narrativas populares. Desde su perspectiva, este tipo de propuestas son menos frecuentes en la cartelera local actual, no por una carencia, sino por los cambios generacionales y estéticos que ha vivido el teatro en Jalisco. “El teatro siempre le habla a la sociedad de su tiempo”, afirma.Sakanassi reconoce que en distintos momentos han predominado otras líneas de trabajo, como el teatro para infancias o la escena experimental. Él mismo ha desarrollado proyectos de este último corte. Sin embargo, con “Las Tres Hermanas” buscó equilibrar la narración directa con recursos no realistas.El elenco de la obra está conformado por los actores: Jesús Hernández, Sara Isabel Quintero, Karla Constantini, Coralia Manterola, Paloma Domínguez, Kärlek Ramos, Gabriel Álvarez, José Jaime Argote, José Alberto Sigala, Alcides Zepeda y Carlos Castañón. Para el director, se trata de un grupo con amplia trayectoria. “Tenemos un elenco muy poderoso”, señala.La coincidencia temporal también tiene un valor simbólico para la compañía. Teatro Nómada cumple 18 años de trabajo, una etapa que Sakanassi asocia con la mayoría de edad. “Me gusta pensar que con esta obra cumplimos la mayoría de edad”, comenta. A lo largo de su historia, la agrupación ha montado títulos como “Romeo y Julieta” y “Crimen y Castigo”, pero el director considera que la complejidad de Chéjov representa un desafío distinto. “Siempre se ha dicho que en Chéjov no pasa nada, pero cuando lo ves en escena dices: ‘no, pasa todo’”.En términos personales, el proceso también implicó una revisión de su práctica como creador. “Ser leal a mis convicciones artísticas”, responde al hablar de los aprendizajes que le dejó el montaje. Al haber realizado la adaptación, el reto fue evitar un realismo rígido y permitir que la obra dialoga con el presente desde la escena, más allá del texto. “Interpelar el texto, transgredirlo”, explica.Sakanassi insiste en que el humor es una parte central de la obra, aunque suele pasar desapercibido. “Chéjov es muy divertido, tiene un humor negro fantástico”, afirma. Desde su lectura, la risa y el drama conviven como en la vida diaria, lo que permite al público reconocerse en los personajes y sus conflictos.“Va a gustar mucho”, dice Sakanassi sobre la respuesta que espera del público. “Se va a acercar gente que va a poder disfrutarla”. Los boletos para esta función son gratuitos y se pueden conseguir a través de las redes sociales de @teatronomada.