En el escenario no hay una piscina real, pero todo remite al agua. Los movimientos, el ritmo, los silencios y las miradas construyen una coreografía que evoca el vaivén de las olas y la precisión del nado sincronizado. Así comienza “Swim Swim: la danza clown más acuática”, una obra que llega al Teatro IMSS Ignacio López Tarso para ofrecer una experiencia escénica donde la risa y la emoción flotan al mismo tiempo.Durante tres únicas funciones -16, 17 y 18 de enero de 2026- el público podrá asistir de manera gratuita a este montaje producido por el Colectivo ¿Qué tienes en la nariz?, gracias al apoyo de la convocatoria Escenarios IMSS-Cultura 2025. Más allá del acceso libre, la obra propone algo poco común: un espacio donde el humor físico, la danza y el clown se convierten en un lenguaje para hablar de la fragilidad humana y de los vínculos que se sostienen a pesar del paso del tiempo.La historia es sencilla y, precisamente por eso, poderosa. Dos nadadoras se reencuentran después de años de separación. No hay grandes giros narrativos ni discursos explícitos; lo que hay es un diálogo corporal hecho de torpezas, aciertos y complicidad. En ese intercambio, la amistad se reconstruye a partir de la memoria compartida y del reconocimiento del otro, incluso en sus fallas. La estética remite a los años sesenta, con referencias claras al imaginario del nado artístico y a una época donde la música y la imagen construían un optimismo luminoso que hoy se revisita desde la ironía y la ternura.Para las creadoras e intérpretes Ana Alatorre y Laura Castellanos, la vulnerabilidad es el eje que atraviesa toda la puesta en escena. “Nos regala la capacidad de mostrar la fragilidad, esas cosas que a veces no son tan fáciles de aceptar, porque nos han enseñado a ser fuertes y resilientes”, explican. En “Swim Swim”, esa fragilidad no se oculta ni se ridiculiza; al contrario, se expone como una forma de encuentro. Mostrarla sin miedo al juicio se convierte en un acto escénico y, al mismo tiempo, profundamente humano.Ese enfoque se refleja también en la manera en que la obra fue construida. El trabajo colectivo no es solo un tema dentro de la historia, sino una práctica constante en el proceso creativo. “El camino de la vida siempre ha sido mejor acompañado”, dicen Alatorre y Castellanos. En el montaje, las fortalezas de unas se sostienen en las vulnerabilidades de otras, y ese equilibrio se traslada al escenario como una energía compartida, cálida y honesta.El teatro, recuerdan, es un arte que no existe en solitario. Detrás de cada gesto hay una red de personas que hacen posible la escena: iluminación, vestuario, escenografía, producción. “Nosotras tuvimos que sumergirnos en todos los aspectos, pero siempre acompañadas de especialistas”, señalan. Esa conciencia de comunidad se percibe en el resultado final, donde cada elemento parece moverse al mismo ritmo, como en una rutina de nado sincronizado.La comedia y el clown funcionan como el hilo conductor que conecta con el público. No se trata de un humor estridente, sino de uno que apela a la mirada, al cuerpo y a la complicidad directa con los espectadores. El rompimiento de la cuarta pared es constante y deliberado. “Es un lenguaje que conecta con las personas. La risa viene por añadidura”, explican las actrices, quienes han sido testigos de reacciones que van más allá de la carcajada. Algunas personas se acercan después de las funciones para compartir que la ternura las ha llevado incluso a las lágrimas, desde un lugar amable y reconfortante.Ana Alatorre y Laura Castellanos son bailarinas profesionales con una trayectoria marcada por la exploración entre danza y teatro clown. A lo largo de diversos proyectos han asumido no solo la interpretación, sino también la dramaturgia, la producción y la gestión cultural. “Swim Swim” es, en ese sentido, una síntesis de su búsqueda artística y un punto de partida para llevar la obra a otros escenarios, festivales nacionales e internacionales.Pensada para todas las edades, la obra invita a sumergirse en una experiencia escénica donde el movimiento y el humor funcionan como recordatorios del valor de la amistad, del trabajo en equipo y de la vulnerabilidad compartida. En tiempos de prisas y discursos grandilocuentes, “Swim Swim” propone algo distinto: detenerse, flotar un momento y dejar que la risa y la emoción hagan su propio recorrido.Las funciones se realizarán el viernes 16 de enero a las 11:00 horas, y el sábado 17 y domingo 18 a las 13:00 horas, en el Teatro IMSS Ignacio López Tarso, ubicado en Avenida 16 de Septiembre 868, en el Centro de Guadalajara. La entrada es gratuita, una invitación abierta a dejarse llevar por una historia que, como el agua, encuentra su forma de tocar sin imponerse.