Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina son historia y la máxima competencia invernal volverá hasta febrero del 2030 en los Alpes franceses, con una nueva generación de atletas que buscarán escribir su nombre con letras de oro en la historia del olimpismo y asombrarán al planeta, por más ajena que la nieve sea para algunos países.Cientos de atletas fueron parte de la justa en Italia, con pasados y circunstancias distintas y metas diferentes para cada uno y, mientras vimos a varios de los favoritos con una merecida medalla de oro en el pecho, otros cautivaron al público por su historia, su carisma y superación para llegar hasta este punto.El patinador tapatío apareció por segunda ocasión consecutiva en el programa libre olímpico de patinaje artístico y, al ritmo de Elvis, igualó en posición su actuación de Beijing 2022, pero con mayor puntaje, que también fue el mejor de su temporada.Donovan tuvo que ir a Canadá para seguir entrenando. Este ciclo lo realizó en Toronto sin familia ni amigos cerca, pero ese sacrificio lo llevó a Milán y ya es el referente para México en los Juegos Olímpicos de Invierno, por lo que en cuatro años, la expectativa estará, de nuevo, en que pueda lograr una participación aún mejor.El carismático patinador fue el segundo mexicano en llegar a la Final de la magna justa en toda la historia, pero fue el primero en alcanzar la Final no solo una, sino en dos ocasiones, en ambas, atrayendo miradas hasta de quienes con poca idea de su deporte, solo querían ver a otro mexicano tener éxito.Los Juegos Olímpicos de Invierno ya pueden presumir a su propio “Michael Phelps” (aunque guardando algo de distancia aún). El noruego, Johannes Klaebo dominó los Alpes italianos y se fue a casa con resultado perfecto: seis oros en seis pruebas para consolidar a sus 29 años un legado que acumula once preseas doradas, la mayor cantidad de todos los tiempos para un atleta, así como la mayor cantidad en una sola edición.Había conseguido tres en Pyeongchang 2018 y dos en Beijing 2022. Estaba a tres de los más laureados, también noruegos: el biatleta, Ole Einar Bjorndalen y los esquiadores, Bjorn Daehlie y Marit Bjorgen. Esta última posee el récord por la mayor cantidad total de medallas con 15, pero Klaebo ya está a solo dos de empatar esa marca y parece que en 2030 habrá nuevo monarca absoluto.Las pruebas que dominó el esquiador noruego fueron sprint clásico, 10 kilómetros estilo libre, skiatlón, relevos 4x7.5 km, sprint por equipos y los 50 kilómetros para cerrar con broche de oro una participación histórica.Si una persona sufre múltiples fracturas de tibia y peroné y se rompe el ligamento cruzado anterior, todo en la misma pierna, además de dañarse los dos meniscos, es probable que no logre volver a caminar correctamente en mucho tiempo. Ese no fue el caso de Federica Brignone.La italiana, dos veces campeona del mundo en esquí alpino, tuvo un accidente en abril pasado durante el Campeonato Nacional que la dejó al borde de no participar en la justa. Con la motivación de esquiar en casa a sus 35 años, volvió a competir solo dos semanas antes de la inauguración.Lo que hace aún más épica y significativa su historia, no solo es el hecho de competir al máximo nivel con lesiones de ese nivel a tan poco tiempo, sino que se llevó dos oros, en las pruebas de eslalon gigante y supergigante, siendo sus primeras medallas de ese metal en su palmarés olímpico. Suma también una plata y dos bronces.Brasil disfrutaba del Carnaval y, como si necesitaran otro motivo para festejar, Lucas Pinheiro le dio al país sudamericano -y a Latinoamérica- la primera medalla invernal de la historia, que además fue de oro en eslalon gigante.El esquiador nació en Oslo y representó a Noruega al inicio de su carrera deportiva, aunque en 2024 optó por el verde, amarillo y azul que tiene por herencia materna y comenzó a usar la bandera de Brasil, que en Milán fue alzada mientras Pinheiro Bratheen se paraba en lo más alto del podio.La nieve no es una característica del país amazónico, pero ahora tienen una buena relación gracias al campeón olímpico y mundial, que será motivación de muchos para tratar de representar a su país.En 2022, Piper Gilles, nacida en Illinois pero nacionalizada canadiense, cuando cumplió 31 años fue diagnosticada con cáncer de ovario y pasó por una cirugía para extirpar un ovario y el apéndice. Más adelante ni siquiera sabía si seguiría patinando junto a Paul Poirier y si estarían en Milán-Cortina.Una vez en Italia, en danza libre, conmovieron al público con su actuación usando Vincent de Govardo y, tras escuchar el puntaje que los puso por momentos en la primera posición, no resistió la emoción de obtener su mejor puntaje de la temporada y se puso de pie para celebrar, mientras Poirier soltaba algunas lágrimas.La pareja del país de la hoja de maple acabó llevándose el bronce, pero Gilles demostró una gran resiliencia y determinación para convertirse en medallista olímpica y ser un ejemplo e inspiración para miles de mujeres y hombres que atraviesan una enfermedad tan devastadora.SV