Casi tres meses nos separan de la Copa del Mundo, pero hay partes del mundo que están más lejos aún que la cuenta regresiva para pensar en ir. La guerra entre Israel e Irán, a la que recientemente se unió Estados Unidos, una de las sedes del torneo y cuyo presidente, Donald Trump, recibió hace unos meses el recién creado Premio de la Paz de la FIFA, ha generado incertidumbre a nivel internacional.La tensión geopolítica y conflicto bélico han llevado a la Federación de Futbol Iraní a considerar seriamente si participarán en el certamen al que ya están clasificados y forman parte del Grupo G con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda y sus tres partidos de la primera fase son en Estados Unidos, donde, de hecho, desde junio pasado Trump avisó que los aficionados del país islámico no podrán entrar a EE.UU. para ver a su selección.“Tras este ataque, es poco probable que pensemos en el Mundial con esperanza”, dijo Mehdi Taj, presidente de la Federación de Futbol de Irán, también señaló que la decisión vendrá de otros altos mandos. Desde 1950 cuando Francia e India decidieron no participar, ningún equipo se ausenta una vez clasificado.La semana pasada, miembros de las federaciones de futbol de las naciones que estarán en el Mundial, sostuvieron una reunión en Atlanta para tocar temas de coordinación y colaboración dentro del evento y en el marco de tal sesión, así como de los ataques a Irán, Donald Trump fue claro sobre la participación iraní.“Realmente no me importa (si no asisten al torneo). Creo que Irán es un país muy derrotado. Están en las últimas”, declaró el mandatario estadounidense. No se sabe si hubo representantes iraníes en Atlanta y la decisión de participar o bajarse de la justa, hasta la fecha, aún es una incógnita.Lo que debería ser una fiesta deportiva internacional, también podría apagarse para otro país dentro de la reclasificación, todavía por disputarse. La selección de Irak, país vecino al occidente de Irán y que solo ha participado en la edición mundialista de 1986, también está en problemas por el conflicto en Medio Oriente.El 31 de marzo deben enfrentar en Monterrey al ganador entre Bolivia y Suriname para obtener el último boleto al Grupo I (con Francia, Senegal y Noruega), pero no pueden viajar. El cierre de espacios aéreos tiene varado en Emiratos Árabes Unidos al entrenador, Graham Arnold, sumado a que por el cierre de las embajadas, no han podido conseguir todas las visas para poder viajar y disputar la repesca, por lo que Arnold ya le pidió a la FIFA que retrasaran el cotejo al menos hasta que reabran los vuelos en abril.“Por favor, ayúdenos con este partido porque ahora mismo estamos teniendo dificultades para sacar a nuestros jugadores del país, Irak. No sería nuestro mejor equipo y necesitamos tener disponible a nuestro mejor equipo para el partido más importante del país en 40 años”, comentó el técnico para el portal de noticias Australian Associated Press.El seleccionador, nacido en Australia, lanzó una propuesta para el organismo rector del futbol internacional. Señaló que aplazar el partido le daría tiempo a la FIFA para saber la decisión de Irán, que en caso de que sean baja, le podrían dar a ellos (Iraq) el pase y a Emiratos Árabes Unidos el lugar que tenían para enfrentar ellos a Bolivia o Surinam en la eliminatoria.La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha estado en constante comunicación con la Federación de Futbol de Irak, apoyados por la Embajada de México en Emiratos Árabes Unidos, para acelerar los trámites y procedimientos necesarios para que los jugadores y personal del equipo puedan viajar, a pesar de que el cierre por aire complica las alternativas para que los futbolistas salgan del país.De momento, la FIFA no ha realizado grandes acciones al respecto. El secretario general del organismo, Mattias Grafstrom ha comentado que “monitorean la situación en la región” y que mantienen evaluaciones constantes al respecto, pero no hay claridad de si habría alguna sanción.Tampoco hay una medida fija, clara u oficial para que actúe la FIFA y cubra la vacante. Sí hay multas que podrían enfrentar las selecciones que decidan, de última hora, no formar parte y la cantidad puede variar entre 257 mil y 555 mil euros, de acuerdo con la proximidad entre la decisión y el inicio del evento, además de otras posibles sanciones.SV